Pabellón Político y Boca de Urna (FM La Boca)

"Un pensamiento que se estanca es un pensamiento que se pudre". Graffiti del Mayo Frances. La Sorbona. . . . . . . . . . Boca de Urna es un programa de radio, todos los jueves a las 10 de la mañana, por FM La Boca 90.1 Mhz

Archivo de Junio 2008

La preocupación por las presiones y las presiones que preocupan. Por Claudia Bernazza

Publicado por Indalecio González Bergez en 30 - Junio - 08

Claudia Bernazza es Diputada Nacional por la Provincia de Buenos Aires FpV-PJ. Coordina los Equipos para la Victoria, un espacio político que convoca al debate y la formación política a grupos militantes y dirigentes de organismos públicos, organizaciones políticas y sociales y ciudadanos con vocación de militancia.

La preocupación por las presiones

Estamos asistiendo a un momento que revaloriza la institución parlamentaria, que vuelve a poner el foco sobre su capacidad de configurar el país en que vivimos. En el palacio de las leyes, un puñado de representantes del pueblo debate y decide sobre el marco legal que va a regular la vida en sociedad. Aún cuando el sentido común indique que lo mejor es que lo hagan en un ambiente aséptico, sin tensiones ni conflictos, este no es el ambiente natural de la vida en sociedad, en ningún caso.

Como representantes de un pueblo, estamos alcanzados por las opiniones que emanan de ese pueblo, de sus sectores económicos y sociales. También nos importa la opinión de los conductores del espacio del que participamos. Esto sucede tanto en organizaciones políticas como en entidades sociales, religiosas o gremiales. El conductor de la Federación Agraria de Entre Ríos remarca siempre que acata las decisiones de la conducción nacional de esa Federación, y nadie se escandaliza.

En este escenario ¿qué presión nos preocupa? ¿la presión de los jefes del oficialismo sobre sus legisladores? ¿la presión de las entidades agrarias, de los militantes, de los medios de comunicación? ¿O será que lo que realmente nos preocupa es que la decisión que se tome no sea la que esperamos?

Las presiones que preocupan

En este momento, los medios de comunicación están preocupados por la presión que pueda ejercer el Poder Ejecutivo en relación con el proyecto de ley que llevó la discusión de las retenciones al Congreso. En el mejor de los casos, también se preocupan por la presión de los productores agropecuarios. Yo les diría que se queden más que tranquilos. Tanto en un caso como en el otro, los diálogos con los diputados han logrado, luego de algún exabrupto o episodio de violencia innecesaria, ser racionales y respetuosos, sin perder por ello la pasión y el compromiso que los sustenta. Por el lado del Poder Ejecutivo, la posición asumida es clara, y resulta explícita a partir del proyecto enviado ¿qué esfuerzo de adivinación se necesita hacer para saber lo que este Poder pretende? Por su parte, la Mesa de Enlace ha tenido todos los micrófonos a disposición para repetir una y otra vez sus posiciones, incluso las que no son homogéneas entre sus integrantes. Estas entidades han pedido entrevistas con legisladores oficialistas y opositores, y estos encuentros están ocurriendo a lo largo y a lo ancho del país.

Simultáneamente, hay un fenómeno novedoso sobre el que conviene poner la lupa. A través de mensajes de texto, entrevistas, llamados telefónicos y correos, una ciudadanía activa expresa su opinión sobre este conflicto y la propuesta legal para superarlo.

Un primer párrafo lo merecen los mensajes cuyo contenido resulta una lección de civismo y compromiso político. Estos mensajes definen posiciones, acercan información útil, invitan a defender, modificar o rechazar el proyecto. Se nos acompaña y apoya, se nos solicita que pensemos en el futuro, en la distribución de la riqueza, en los pobres, en el campo, en los productores, en la Patria, lo que nos recuerda la enorme responsabilidad y la jerarquía de nuestra función legislativa. Estos mensajes revitalizan la representación y recuperan la democracia real.

En otros casos, los mensajes dejan un sabor amargo. Hablan desde el centro de un mundo que no perdona. En ellos, se nos invita a votar por miedo a las represalias que sobrevendrán. Estos son los enemigos del pueblo, reza un mensaje difundido a través de internet. A continuación de este título, aparece la lista de los diputados bonaerenses del oficialismo, la que encabezo por la sencilla razón de que mi apellido empieza con be larga.

Estamos tomando debida cuenta de su actuación, para determinar nuestro trato futuro hacia usted en las urnas y en la vida civil, cuando retorne a su lugar de origen, dice otro mensaje, similar a otros que nos hacen saber que conocen nuestros domicilios particulares, la actividad de nuestras familias, nuestros horarios y rutinas.

Esta es la lista completa de los Diputados de la Nación (…) Hagámosle a cada
uno un cacerolazo particular y pacífico para que se cuiden muy bien de lo que van a hacer (…) Vayamos a donde deberían estar, en sus pueblos y sus ciudades para advertirles que tengan mucho cuidado con lo que van a hacer. Si no están allí y se esconden, hagámosle saber a sus familias el mismo mensaje (…).
El subrayado es mío y creo que huelgan los comentarios.

La sociedad necesita su voto nominal para conocer fielmente su pensamiento, dice un correo. No me defraude, me dijo un conocido periodista en estos días. Me eximo de reproducir los mensajes cargados de exabruptos, reveladores de una apuesta a la confrontación lisa y llana.

Los medios de comunicación pueden colaborar con esta intolerancia que se enorgullece de sí misma. Expresar lo que se piensa no siempre supone madurez cívica, a veces revela falta de práctica en este tipo de debates, así como una ausencia preocupante de ámbitos que funcionen como escuelas de ciudadanía.

Creo que se nos puede y debe exigir libertad interior, coherencia con nuestras opciones vitales y capacidad de diálogo y análisis de la realidad. Nadie nos puede exigir que pensemos lo que se nos indica a través de un mensaje, desconociendo que nuestra representación abarca a millones de personas.

Finalmente: la votación nominal fortalece al Congreso y jerarquiza a sus integrantes. Me hice cargo y me seguiré haciendo cargo de cada uno de mis votos en el recinto. La conformidad o disconformidad con esos votos se salda a través de una ciudadanía que revalidará o revocará mi representación en futuras elecciones ¿O hay algo que debo temer?

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La vigilia de los porotos. Por Mario Wainfeld

Publicado por Indalecio González Bergez en 30 - Junio - 08

Publicado en Página 12 de hoy 29/06/08.

Las instituciones y los reality shows. Las carpas demonizadas y las barras entronizadas. Una de cuchillos que repercutió en Suecia. La aparición de un vice que era muy callado y su lógica. Las necesidades del oficialismo, los desafíos de una votación.

¿Será éste el cabal funcionamiento de las instituciones? Salas de reunión colapsadas por exceso de público, diputados de oposición que enardecen a productores venidos desde muy lejos, acicateando su desconocimiento de las reglas del juego parlamentario, tolerable en el caso de los particulares. Quienes elevan preces diarias por la recuperación del Congreso consienten (cuando no promueven) que se acallen las voces divergentes con los reclamos corporativos. Y, cosas veredes, son los contreras de hoy los que mocionan por el cierre del debate.

En tránsito por un filo riesgoso, el trámite avanzó algo, aunque a costa de no escucharse nada que no fueran gritos. Un quid pro quo con las transmisiones en vivo que compiten con Rial y requieren que se cumpla con el reality show, formato hegemónico en la tevé privada abierta (y cada día más en varios canales de noticias).

Se macanea cuando se homologa la transparencia con la irrupción masiva en el trabajo de un poder del Estado, da fatiga decirlo, máxime si se emite en minoría. Hay temas que requieren abordajes rigurosos, tecnicismos que trascienden el panfleto o la arenga. No es cuestión menuda fijar la forma de implementar la devolución de precio a los pequeños o medianos productores, clave para destrabar el conflicto. El Gobierno urdió un mecanismo que funcionó mal. Sería necio que porfiara en él o en denunciar la informalidad de muchos chacareros. La hay, por cierto. Debe ser investigada y perseguida, pero es incorrecto pretender que la restitución del plus de retenciones sea el medio adecuado y pertinente. En paralelo, tampoco puede pedirse que un Estado se someta a un viva la pepa fiscal en el que cualquiera reclame un reintegro sin aportar documentación creíble. Conjurar ambos riesgos no es simple ni puede concretarse emitiendo gruñidos ante una tribuna crispada.

El cierre de los proyectos y de los tratamientos en comisión, sanamente, se sustanciará entre los representantes del pueblo debidamente elegidos. El conteo de las mayorías dará que hablar por largo rato.

El horizonte deseable, no ajeno a muchos diputados del oficialismo, es que éste amplíe su coalición para evitar un final ceñido, hiperpolarizado. No será sencillo, ni es imposible.

Prepotencia

El decano de Sociales de Estocolmo tipea furioso en su laptop, envía un correo electrónico a su favorito, el politólogo sueco que escribe su tesis de posgrado sobre Argentina. “Estoy de mal humor, profesor, así que no me haga embroncar más. Hay una carpa de estudiantes montada frente al decanato reclamando rebaja en los almuerzos en el comedor del campus. Me fastidian aunque sé que me la tengo que bancar. Pero me obsesiona lo que pasa por allá. Veo la tele, me saltan sospechas atroces. ¿El Observatorio de Medios controla ya todas las comunicaciones? Observo que un tal Alfredo De Angeli recorre todos los canales y radios, se lo ve a menudo por varios canales al mismo tiempo. ¿Es una imposición del Gobierno? ¿Qué se hizo de la libertad de información, qué fue de la búsqueda de originalidad? ¿Por qué emiten todos en cadena? ¿Fueron expropiados como en Venezuela?”

El politólogo anda en baja. Le cayeron mal la eliminación de Boquita en la Libertadores, el campeonato de River, ciertos desdenes de la pelirroja progre que ha resucitado su kirchnerismo con aplicaciones de género. Y resiente algo que ha bautizado el síndrome de Guillermo Enrique Hudson, ya no se siente ese viajero atraído (y, en su caso, subsidiado en euros) por la Argentina. Le lastima lo que ve en estos pagos, a veces lo desconcierta. Tanto que no sabe contestar de volea errores de juicio de su decano. O no tiene ganas.

Las carpas de la amargura

El desabastecimiento, las requisas, la prepotencia en las rutas fueron transmitidos usualmente con reticencia, consentimiento pleno, o charras negativas de los hechos. El batifondo en el Congreso –que, cabe reconocer, tiene su cuota valiosa de participación– fue narrado de ordinario como una deficiencia del oficialismo y no de los que transgredían las normas. Por el contrario, las carpas instaladas en la Plaza de los dos Congresos produjeron tsunamis de indignación mediática.

El espacio público en la Ciudad Autónoma está muy dominado por las comodidades de bares y confiterías, ávidos de mantener a su clientela de fumadores. Mas el jefe de Gobierno consideró que una manifestación política, plural por si hiciera falta, era un abuso insoportable. Y bueno…

Ni hablemos de la venerable Carpa Blanca, hito de las luchas populares. El cronista recuerda haber visto carpas de productores en varias ciudades de provincia. En Concordia, por ejemplo, presenció una que atronaba con sones folklóricos frente a la intendencia, ejercitada por un dirigente kirchnerista. Nadie se enardeció tanto allí como Mauricio Macri.

Las movidas callejeras tienen una carga de fervor, de barullo, pero son inescindibles del ejercicio democrático. Si, para mejor, en nada afectan la rutina de terceros, cuesta entender por qué tanta furia. O, quién sabe, se entiende demasiado.

Refulgir de puñales

“¿Qué pasó con el apuñalado de Congreso, profesor? ¿Sobrevive? ¿Por qué se forzó la discontinuidad de la cobertura desde el hospital? ¿Por qué el muro de silencio ulterior?” El decano dobla la apuesta, preocupado por el silencio de su becario, tal vez lo hayan acallado fuerzas de choque. El politólogo continúa desganado, el tema rupestre lo tiene podrido. Pero se ve obligado a responder, así fuera para desembarazarse de su sponsor por unas horas e ir a por la colorada que está bichoca, esquiva, tentadora. “Fue un rasguño, profesor, una herida superficial de dos centímetros. No todo es lo que parece, por decirlo con un eufemismo.” Da enter y sale carpiendo porque imagina que el decano retrucará, presa de su incredulidad escandinava.

La (e)lección del Cleto

El vicepresidente dio señales de vida y, cabe inferir, de autonomía. En Palacio se escuchan protestas tras haber vaciado de concurrencia K su convocatoria. Julio Cleto Cobos se mandó solo y el kirchnerismo no digiere fácil esos arrebatos. La bronca con el aliado se emparienta, quieras que no, con otros desgajamientos del oficialismo que, últimamente, ha sido poco eficaz (y hasta poco dedicado) para sumar o hasta para contener a sus aliados.

Es opinable si Cobos debió callar o moverse, pero es patente que fue dejado de lado en el dispositivo de Gobierno. El oficialismo estrenó un modelo inusual, una coalición de gobierno que deja totalmente afuera a su facción minoritaria, aunque no irrelevante. En el camino, el Cleto perdió su provincia a manos de un sector del kirchnerismo, cuya casa matriz no hizo mucho por resguardarle su bastión.

Arrinconado, desdeñado por sus ex correligionarios, el vice se movió, lo que podrá estar bien o mal, pero es casi de manual.

La situación se sobreimprime con muchas operaciones políticas fallidas del kirchnerismo. La renuncia del senador Roberto Urquía a la presidencia de una comisión en el Senado es otro caso afín, otro allegado que pasó de la gloria a Devoto, sin escalas. Las disidencias de Jorge Busti, Carlos Reutemann y Juan Schiaretti (compañeros apenas ayer) producen costos fastuosos, derivados de errores tácticos. Deslices que traslucen flaquezas y que no se dejan narrar en la empobrecedora clave de “tibios” versus comprometidos.

Sumas y restas

El Gobierno tiene razones para defender las retenciones móviles y la suba de las escalas. La supuesta confiscatoriedad es un lugar común con poco asidero legal, el abogado Gustavo Arballo lo hace trizas en su impagable blog Saber Derecho en un post bien titulado “Mitos jurídicos populares”. Entre otros argumentos, detalla que la supuesta regla de oro jamás se aplicó a gravámenes federales sino sólo a provinciales. Y que eran en impuestos a bienes y no impuestos a ingresos.

El oficialismo cuenta con la razón general de su lado. Y es cierto que la gobernabilidad flaquearía si es batido por una coalición muy sesgada, colonizada por una facción productiva, estimable pero de nula legitimidad más allá de sus intereses.

Pero el oficialismo debe asumir, en los hechos, que sus instrumentos atrasan para una etapa diferente, que sus elencos de cuadros y funcionarios son escasos. Ninguna de esas cuestiones se puede reconocer en el recinto. Pero podría paliar sus efectos dañosos al legislar la materia. Y reparar errores de juicio o de diagnóstico. Entre ellos se cuenta subestimar (y seguramente haber ignorado en el inicio) el fenómeno social que expresa la protesta, no haber medido bien la masividad del acto de Rosario, persistir en un emblocamiento que se lee como fortaleza pero que tiene márgenes de dificultad para convocar o articular con otros.

En un escenario magmático, que los legisladores del FPV expresaron a Néstor Kirchner, la salida propuesta es aprobar la resolución 125 y matizarla en una ley complementaria que modifique sus falencias originales y preserve a los pequeños y medianos productores. De la amplitud y claridad con que se haga dependerán los apoyos extra PJ-FPV que puedan conseguirse y que le harían mucho favor al oficialismo. No sólo en el punteo de los votos en el recinto sino en la diferencia cualitativa que media entre una moción apoyada sólo por la fuerza de gobierno y otra que abre tranqueras. Si se habla en concreto, los partidos interpelables serían el SI y el socialismo y eventualmente algún diputado “suelto”. No hay tantos, la disciplina partidaria no es monopolio (ni siquiera característica preponderante) del oficialismo, también prima entre los opositores. Entre paréntesis, en jornadas fragorosas fue estimable la conducta del bloque del SI buscando mejorar la propuesta, oír a todos y custodiar la calma que debe reinar en el cuerpo.

Ciertas señales desde la cumbre del kirchnerismo sugieren que se prefiere un horizonte como la votación atrincherada del Consejo de la Magistratura que otra que evoque (aunque sea con menos porotos) a la Ley de Financiamiento Educativo. En la opinión del cronista el Gobierno sumaría mucho si consigue modificar el abroquelamiento previo.

En cuanto a la oposición, ya se dijo, torpe ha sido su manejo en estos días. Y está por verse si acata la regla de la mayoría en caso de ser vencida. Varios de sus dirigentes parecen funcionar a remolque de las entidades del agro, cuyo desempeño democrático no ha sido fenomenal en estos meses. Su conducta habilita sospechas a futuro, si las cosas no salen como ellos quieren.

El pase al Congreso fue una movida interesante de la Presidenta que todos los actores democráticos deberían convalidar con sus conductas. La semana que pasó no fue fantástica, no fue la peor vivida en cien días. La que viene será decisiva.

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Abortamos temas no abortables. Por IGB

Publicado por Indalecio González Bergez en 29 - Junio - 08

Es una vieja discusión en la que no nos metemos o nos metemos y siempre uno sale herido o pone un ejemplo que más que ejemplo es un golpe bajo. Hay para todos los gustos. Es un tema, más allá de religiones o creencias sociales, que nos despierta una noche casi terminada. Es apasionante y terrible simultáneamente. Todo según desde donde se lo mire y qué nos haya pasado.

Se puede estar a favor, lisa y llanamente por considerar a la mujer libre de su cuerpo y, al feto algo completamente ajeno y absolutamente dependiente. Algo así como un grano o un pelo. Se puede sacar y nadie observará nada al respecto. También se puede estar en contra, simplemente por considerar que es una vida y nosotros no podemos resolver por la vida del otro.

Pero como en todo hay matices. Nada es blanco o negro aunque algunas personas, con todo derecho, así lo consideren. Podemos pensar que es una vida, pero sujeta a otra. Esto genera prioridades. Reconocemos en primer término que es una vida desde la concepción, pero también que está sujeta a otra vida. Por lo tanto está en inferioridad de condiciones. ¿Es entonces la futura madre la que tiene la potestad de terminarla?

La vida del feto: ¿Es vida de feto o de persona? El Código Civil le otorga derechos, aunque sujetos al nacimiento con vida, desde la concepción (por ejemplo el derecho a la herencia). El Código Penal no condena con una pena de 8 a 25 (homicidio simple) a quien realiza un aborto. Está en discusión su legalización. ¿Podría estar en discusión la legalización de un asesinato?

La tecnología ha avanzado tanto que hoy, con tres meses de embarazo se puede ver la vida interna de “una persona” con brazos, piernas, cabeza. Mide unos 5 centímetros y tiene la misma forma que cuando cumpla 30 años.

El aborto está permitido en varios países del mundo. Está penado por la ley en otros. Tenemos ante nosotros la segunda discusión, la salud.

Independientemente del permiso de la ley, se hacen aborto en todas las clases sociales, en las zonas rurales y urbanas, en niñas y adultas. Sin embargo, las mujeres con poder adquisitivo lo hacen en clínicas con todas las medidas de higiene y seguridad existentes. Médicos capacitados y farmacología disponible. Solo hay que pagar los costos, más el riesgo de hacer algo no permitido. Aunque la incidencia de esto último sea baja en el precio final.

Ahora en las zonas más humildes, donde el aborto se practica en igual medida, el acceso a clínicas es remoto, los costos en relación al ingreso son altos y la información respecto a los riesgos, baja. ¿Se practican entonces menos abortos? No. Igual cantidad por habitante, lo que significa muchísimos más, pues son muchísimos más. El aborto en esas zonas se practica con un curandero, sin higiene, ni farmacología, sin siquiera capacitación académica. Encontramos entonces una gran cantidad de chicas que mueren por abortos mal practicados.

¿Debe la legislación atender esta problemática? ¿Debemos los argentinos legislar para hacer legal algo ilegal y moralmente cuestionable? El riesgo de la vida de esa madre al practicarse un aborto clandestino y la futura vida de ese feto que ya tiene un cuerpo de grande son las variables a tener en cuenta.

La solución tal vez sea aumentar las penas a quienes se practican abortos y a quienes los realizan, aumentar los controles sobre las clínicas privadas, hacer un seguimiento minucioso y alcanzar la prohibición definitiva. Debemos aumentar aún más la información y poner en práctica políticas de salud reproductiva. Trabajar para que nos cuidemos de los embarazos apuntando a una procreación responsable.

No solo razones de igualdad ante la ley, de igualdad de posibilidades ante la medicina, no solo el deber ser, sino que también tenemos que pensar cuales son los costos psíquicos que un aborto representa. Imaginemos a una adolecente de clase media, que practica la religión católica, que en un descuido con su novio, queda embarazada. ¿Corresponde que esta chica aborte? La primera respuesta puede ser: No, es ilegal. Puede decirse que no, por imposibilidad económica de realizarlo clandestinamente, aunque mantener después esa nueva vida resulte mucho más caro. Puede decirse que no, también por razones religiosas. Ahora, si olvidáramos todas esas razones, si no fuera católica practicante, ni profesara ninguna otra religión que le impidiera hacerse el aborto, si pensáramos que no existe impedimento económico alguno, si la ley lo permitiera, ¿corresponde que esta chica aborte? Razones psíquicas nos pueden llevar a negarnos nuevamente. Un aborto no es “gratis” para la psiquis de una mujer. Sin embargo, puede defenderse el aborto por las mismas razones psíquicas. Una chica de 14 años con un embarazo y un hijo para el resto de su vida puede afectar claramente su psiquis, cambiar su adolescencia, su libertad, su crecimiento.

Hay argumentos en defensa de toda teoría. En un tema difícil la discusión inicial debería ser ¿Debe legalizarse el aborto? Cuál es la política respecto a este tema que como sociedad elegimos los argentinos.

Debemos tener una discusión en detalle sobre esa legalización. Que la ley contemple: en qué casos, hasta o desde qué edades, cuántas veces, con qué argumentos. Pero nunca: con qué costos, pues esa es excluyente y el Estado no puede ser excluyente.

Nos debemos este debate como sociedad que progresa. Nos lo debemos por el prójimo. Nos lo debemos por la necesidad de terminar con la muerte indiscriminada de tantas chicas inocentes. Nos lo debemos porque mientras escribo y mientras vos lees, alguien se está haciendo un aborto, alguna chica está siendo violada, otra sin saber, está quedando embarazada. ¿Podemos seguir mirando para otro lado?

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