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Agustín Rossi, impecable

Publicado por Indalecio González Bergez en 21 - Agosto - 09

Intervención del Diputado Agustín Rossi el 12 de agosto de 2009
Consideración del dictamen de mayoría de la Comisión de Asuntos Constitucionales recaído en el proyecto de ley por el cual se ratifican en el Poder Ejecutivo nacional a partir del 24 de agosto de 2009 y por el plazo de un año, la totalidad de la delegación legislativa sobre materias determinadas de administración o situaciones de emergencia pública emitidas con anterioridad a la reforma constitucional de 1994 (expediente 3.472‑D.-2009, Orden del Día N° 1.839).

Sr. Presidente (Fellner).- Tiene la palabra el señor diputado por Santa Fe.

Sr. Rossi (A.O.).- Señor presidente: en verdad me disponía a pronunciar un discurso de cierre más calmado, pero los dos oradores que me precedieron en el uso de la palabra hacen que deba realizar un profundo esfuerzo para que así sea.

Digo esto porque nos sentimos ofendidos por la denuncia de complicidad alrededor de la comisión encargada de investigar los supuestos delitos cometidos por las exportadoras. Nuestro bloque ha designado a todos sus integrantes: los diputados Claudia Bernazza, Jorge Montoya y Héctor Recalde. Falta designar a los tres diputados de los bloques de la oposición.

Quiero decir con absoluta claridad que no pongo en duda la honestidad de los diputados de la oposición, y nos gustaría que ellos tampoco tengan dudas acerca de la honestidad y la honorabilidad de los diputados del oficialismo.

A los diputados del oficialismo podrán decirnos muchas cosas; pero lo que nadie, ningún argentino, podrá decir es que hemos venido con una maniobra espuria para fomentar e impedir la sanción de una ley.

Este bloque del Frente para la Victoria ha defendido cada una de sus posiciones políticas con honestidad ideológica y honradez moral ante las diversas situaciones que debimos afrontar.

Quiero hablar ahora, después de haberme descargado un poquito, de lo que es el despacho de comisión que estamos tratando hoy. La verdad es que cuando nos pusimos a pensar que llegaba el 24 de agosto y que la situación se reiteraría como en años anteriores, empezamos a considerar qué podíamos hacer para salvar dicha situación. Pensamos en muchísimas variables; la variable del tiempo era una de ellas. Cuando propusimos un año de prórroga y comparamos el contexto en el que los constituyentes le dieron a Carlos Menem cinco años, el Congreso de la Nación le dio a Fernando De la Rúa tres, que es lo mismo que decir que a Cavallo le dieron ocho –cinco más tres‑, y después hubo una prórroga de dos y una última de tres años, nos pareció absolutamente razonable solicitar una prórroga de un año de todas las facultades delegadas.
No estamos inventando nada nuevo. No es que estemos dándole al Poder Ejecutivo nuevas atribuciones; estamos manteniendo absolutamente las mismas, las que tuvo Menem, De la Rúa y el doctor Duhalde.

Sr. Presidente (Fellner).- Solicito al público asistente a las galerías que guarde silencio. Continúa en el uso de la palabra el señor diputado por Santa Fe.

Sr. Rossi (A.O.).- Nos parecía que esa situación ameritaba una prórroga de solo un año, sobre todo después del profundo llamado al diálogo que hizo la señora presidenta de la Nación el 9 de julio.

En realidad hubiésemos podido intentar otra cosa, como tratar de prorrogar las facultades delegadas hasta el final del mandato de la señora presidenta o buscar otra alternativa; pero no lo hicimos. A los fines de buscar consenso y de alcanzar en conjunto un acuerdo, el plazo mínimo de un año era absolutamente razonable.

La segunda cuestión que nos planteamos era que no queríamos llegar al 24 de agosto del año próximo y estar en la misma situación; es decir, no deseábamos encontrarnos de nuevo sin saber, a ciencia cierta, cuáles eran esas facultades y qué efectos tenían. Entonces, proponemos la creación de esta comisión – no de la comisión del digesto, que es el ordenamiento de todas las leyes-, para que se dedique a analizar cada una de las 1.900 leyes, las clasifique y califique, y junto con ello envíe el informe al Congreso de la Nación, para que sea éste el que determine qué facultades deben volver a manos de este Parlamento y cuáles tienen que seguir en el Poder Ejecutivo.

Sr. Presidente (Fellner).- La Presidencia solicita a la barra que guarde silencio. Continúa en el uso de la palabra el señor diputado por Santa Fe.

Sr. Rossi (A.O.).- Fue así que junto con esto y con las cuestiones básicas que planteamos en nuestro proyecto, nos propusimos dialogar con todos los bloques, y nos encontramos con dos posiciones. Una de ellas fue la de distintos bloques que proponían una modificación y un diálogo sobre la prórroga de las facultades delegadas, es decir, cómo se mejoraba, cómo se condicionaba y cómo se controlaba más. La otra posición fue la de otros bloques que nos plantearon otra situación: “podemos votar la prórroga de las facultades si se bajan las retenciones agropecuarias”. Esta es la realidad: fueron dos situaciones distintas.

Nunca la prórroga de facultades delegadas contó con este marco. Lo que sucedió esta vez fue que un periodista inteligente, a veces editorialista de un diario importante, publicó un día que el 24 de agosto se terminaban las retenciones. Hizo un análisis perfecto de lo que significaba la caída de la vigencia de las facultades delegadas. Pero concluyó mal, porque dijo que junto con la caída de la prórroga también caían los efectos y los actos administrativos que se hubiesen decidido en uso de esas facultades delegadas. Fue entonces que se empezó a generar este debate.

La oposición cambió su estrategia. La oposición, que legítimamente después del debate de la resolución 125 quería bajar las retenciones, dejó de intentar conseguir el número para realizar sesiones especiales y enfocó toda su estrategia en el debate alrededor de la prórroga de las facultades delegadas.

Este fue un gran error, y quiero decirlo porque me da un poco de no sé qué.

Si el 24 de agosto no se prorrogan las facultades delegadas, el 25 de agosto las retenciones a la soja seguirán siendo del 35 por ciento. Y para bajar ese porcentaje es necesaria una ley y contar con 129 votos.

Sr. Aguad (UCR).- ¡Después de diciembre!

Sr. Rossi (A.O.).- También lo pueden hacer ahora. No lo han hecho porque no han podido. Pueden hacerlo ahora sin el condicionamiento de esta votación.

Entonces, estamos ante dos discusiones distintas. Hoy estamos prorrogando las facultades delegadas por un año. A sugerencia de los bloques SI, Proyecto Sur, Encuentro, de la Concertación‑FORJA, hemos introducido al dictamen de comisión una serie de modificaciones. La más importante a mi criterio es que todas las subdelegaciones estén en cabeza del jefe de Gabinete. A partir de esta modificación, toda resolución y todo decreto que se dicte en la administración pública en cualquier orden debe estar refrendado por el jefe de Gabinete y luego deben ser enviados a la comisión bicameral en la que se tratan los decretos de necesidad y urgencia y aquellas normas que fueron fruto de la delegación.

La verdad que esa es una modificación sustancial que seguramente va a mejorar la calidad institucional.

Luego de justificar lo que estamos por votar, intentaré dar algunas argumentaciones de tipo político.

Hay algo que quiero decir con claridad. Existen dos cosas que nosotros no vamos a hacer, o al menos son cosas contra las cuales intentaremos enfrentarnos con nuestras propuestas y combatir, de ser necesario. Lo primero que no vamos a hacer es dejar a nuestro gobierno sin superávit fiscal primario.

Es mentira que en un país como la Argentina se puede garantizar crecimiento económico con déficit fiscal. Las veces que tuvimos déficit fiscal los que nos gobernaban terminaron chocando el país. Con déficit fiscal fuimos a la hiperinflación; con déficit fiscal fuimos al hiperendeudamiento, y éste nos llevó al 2001. En ese sentido, cabe remarcar que no hace mucho ‑hace tan solo diez días‑ pagamos 2.600 millones de dólares del BODEN 2012. Eso fue lo devengado producto del corralito del año 2001, y lo pagamos todos los argentinos.

El pasado no es gratis. Todos estaban preocupados por saber de dónde saldría la plata, pero por lo que tendríamos que habernos preocupado es por quién generó esa decisión macroeconómica desacertada que llevó a la Argentina a esa situación. Tener superávit fiscal no beneficia sólo al gobierno; beneficia al conjunto de la economía argentina. Digo esto porque con fortaleza y superávit, dentro del conjunto del país comenzamos a tener variables económicas virtuosas. Pero por el contrario, cuando hay déficit, éste se traslada a las provincias vía inflación y endeudamiento, al sector privado vía impuestos y a cada uno de los argentinos vía desocupación y recesión. ¡Por eso no vamos a dejar a nuestro gobierno con déficit fiscal!

Por otra parte, quiero reiterar algo que ya les he dicho a algunos diputados del oficialismo y de la oposición. Alguien habló aquí de la contradicción principal, pero yo voy a decir cuál es para mí esa contradicción. Hoy la cuestión no pasa por oficialismo u oposición; pasa por la política frente a las corporaciones. Lo que hoy se discute en la Argentina es si la política va a tener capacidad y margen de maniobra para producir las transformaciones necesarias y va a seguir siendo una herramienta útil para mejorar la calidad de vida de la gente, o si las corporaciones van a quedarse con los pedazos desparramados del Estado argentino en cada uno de los rincones de la patria.

¡Nosotros no nos vamos a prestar al despedazamiento del Estado nacional! Vamos a pelear por el fortalecimiento de la política, para que esta última siga siendo la herramienta de cambio. La verdad es esta, señor presidente.

La caracterización que algún diputado hizo sobre el ex presidente Kirchner es errónea. En el año 2003 la Argentina no pedía un príncipe sino un presidente ‑después de la debilidad de de la Rúa y del interinato de Duhalde‑, y Kirchner le dio un presidente y también le dio a la política, nuevamente, la posibilidad de ser transformadora.

Y quiero decir algo más. En esta contradicción entre la política y las corporaciones nosotros vamos a dar una batalla, pero la oposición política, los que ganaron y los que perdieron, tienen que asumir este mismo rol. La política es la que representa el interés general. ¡No se dejen copar por la demanda unilateral de las corporaciones, muchachos! ¡Piensen en el país! ¡Piensen en todos nosotros!

Quiero terminar mi exposición con dos comentarios. En el debate o en el diálogo que tuvimos con los diputados de los bloques que nombré anteriormente nosotros asumimos el compromiso de instalar en el Congreso la agenda de la pobreza, que incluya el debate sobre el ingreso universal y las otras alternativas que hay en el Parlamento. En el día de hoy les he pedido al señor diputado Recalde, presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo, a la señora diputada Di Tulio, presidenta de la Comisión de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia, y al señor diputado Silvestre Begnis, presidente de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, que unificaran las distintas iniciativas, que fijaran un cronograma de discusión y que empezaran a trabajar en cada uno de esos temas para cumplir con el compromiso que asumimos con los bloques con los cuales estuvimos debatiendo el proyecto que hoy estamos considerando.

En segundo lugar, queremos que el conjunto del Congreso de la Nación nos acompañe en el debate de uno de los proyectos que para nosotros es de los más trascendentes. Queremos que esta Cámara de Diputados empiece a discutir el proyecto de modificación de la ley de radiodifusión en la Argentina.

Ha quedado demostrado con los hechos que son de público conocimiento que los monopolios y las posiciones dominantes, por más importantes que sean, no tienen eternidad: todos tienen fecha de vencimiento. He escuchado a muchos diputados hacer referencia a lo que ha pasado en el fútbol argentino. Para nosotros esto merece dos reflexiones. En primer lugar, se puede terminar con las posiciones dominantes y los monopolios, y en segundo lugar, este va a ser un día de fiesta para todos aquellos argentinos que para ver un partido de fútbol, que es un espectáculo deportivo, tenían que “amucharse” en un bar.

Para nosotros, que la democracia llegue al fútbol y a cada uno de los hogares es un hecho trascendente.

Para terminar, cuando discutamos la ley de radiodifusión espero que todos los señores diputados tengamos la misma dignidad que los presidentes de los clubes argentinos que le dijeron “no” al monopolio.

Sr. Presidente (Fellner).- Por favor, la gente que está en las galerías…

Sr. Presidente (Fellner).- Por favor, si colaboramos todos los diputados podremos proceder a la votación. Se va a votar en general el dictamen de mayoría de la Comisión de Asuntos Constitucionales recaído en el proyecto de ley por el cual se ratifica la delegación legislativa en el Poder Ejecutivo nacional a partir del 24 de agosto de 2009, por un plazo de un año sobre materias determinadas de la administración o situaciones de emergencia pública emitidas con anterioridad a la reforma constitucional de 1994 (expediente 3.472-D.-09, Orden del Día N° 1839).

Conforme al tablero electrónico, sobre 244 señores diputados presentes, 136 han votado por la afirmativa y 100 por la negativa, registrándose además 7 abstenciones.

Votaron por la afirmativa: Frente para la Victoria, Movimiento Popular Neuquino, De la Concertación, Frente Cívico por Santiago, Encuentro Popular y Social (BA), SI (Tierra del Fuego), Frente Cívico y Social (catamarca) y otros bloques.

Votaron por la negativa: UCR, Santa Fe Federal, Coalición Cívica, Partido Socialista, Propuesta Republicana, Unión Peronista, y otros bloques.

Abstenciónes: Veronica Benas, Delia Bisutti, Maria América Gonzalez, Eduardo Macaluse (SI). Miguel Bonasso (Diálogo por BSAS), Claudio Lozano (Proyecto Sur), Mariel Calchaqui (FPV-Tierra del Fuego)

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Gracias el blog Kirchnerista por este post

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¡A VER LOS SANTAFESINOS!

Publicado por Indalecio González Bergez en 09 - Junio - 09

Agustín Rossi al Congreso

Agustín Rossi al Congreso

Según surge de las encuestas, Agustín Rossi ha subido mucho en los últimos días y está muy cerca de acceder a una banca.

¡El mejor cuadro del gobierno en el Congreso no puede quedar afuera!

Hay que hacer un esfuerzo enorme y conseguir los votos necesarios para mantenerlo ahí. Y esto no es solo cuestión de los santafesinos. Todo el país lo necesita, pero no lamentablemente no lo podemos votar.

Que cada uno de los que está a favor del gobierno vaya y ponga su voto por Agustín Rossi, demostremos que el proyecto debe seguir y mantengámoslo en manos de los mejores. ¡A reventar las urnas por el bien de todos!

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Definición de traidor. Por Fatiga

Publicado por Indalecio González Bergez en 01 - Junio - 09

Según la definición del diccionario que tengo más a mano, traidor es el que comete traición y traición es a su vez el delito que se comete quebrantando la fidelidad (exactitud en el cumplimiento de una cosa) que se debe guardar, bien sea a un Estado, una entidad o a una persona.

Me meto con el tema porque se ha puesto de moda calificar de traidor a cualquiera que no piense como nosotros (lo que agrandaría el concepto de traición hasta el infinito).

Por eso quiero hacer un somero análisis sobre tres casos emblemáticos.

El primero es Agustín Rossi, presidente del bloque del Frente para la Victoria en la Cámara de Diputados y candidato por la provincia de Santa Fe enfrentado a Reutemann. De los ejemplos que elegí, tal vez sea el menos identificable con la figura del traidor, pero es el insulto que más le han dicho en los escraches que le hicieran últimamente.

El concepto, respecto de él, es totalmente errado, porque Rossi llegó a la Cámara y se desempeñó en ella siendo siempre lo mismo, un hombre del Frente para la Victoria, que se jugó entero por la causa. Los que lo acusan de traidor nunca lo votaron, por lo que mal pueden haberse sentido traicionados. Simplemente son unos energúmenos que no merecen más que desprecio.
En definitiva, Rossi siempre honró el mandato que recibiera, siendo una espada fundamental dentro del armado del frente del gobierno y se dio por entero a favor del proyecto por el que había sido elegido.

El segundo caso emblemático, es el de Felipe Solá. Aquí la cuestión es un poco más compleja. Si bien Felipe fue elegido como primer candidato en la lista del Frente para la Victoria y terminó pasándose a las filas de Unión Pro, no resulta menos cierto que cuando encabezó la lista, venía de haber sido vicegobernador en ejercicio durante dos años, y posteriormente cuatro años de gobernador encabezando su propia fórmula.

Hay que reconocer que es discutible si los votos que obtuvo como primer candidato a diputado le pertenecían o eran del partido al que representaba. Pero a pesar de no estar para nada de acuerdo con él, al no haber sido candidato salido de internas partidarias y, teniendo en cuenta  sus cargos anteriores, puede presumirse que efectivamente un número importante de los votos que lo eligieron, lo hubieran hecho por seguirlo a él personalmente. Siendo así, es posible que algunos de los que lo votaron hubieran entendido, al igual que él, que la falta de espacio que decía tener dentro del Kirchnerismo y los cambios que él le atribuye al gobierno, justificaran su paso a las filas de la Unión Pro y sus votos en contra del bloque oficialista. De esta manera, si bien puede haber algunos que lo vean como un traidor, lo cierto es que existe un margen para la duda, sobre todo si se piensa en aquellos que por compartir su visión, lo pueden haber seguido en su traspaso. Por eso, concluyo que tampoco le corresponde el calificativo de traidor, en tanto no estaría quebrantando la fidelidad de sus directos seguidores.

Sin embargo, no puedo dejar de mencionar que si no traicionó, no correspondía que renunciara a su banca, porque había sido elegido por cuatro años. Y si él consideró que ya no compartía la visión del bloque al que pertenecía y que debía renovar el mandato en virtud de su nueva filiación, debió renunciar a la banca antes de votar contra los proyectos presentados y defendidos por el oficialismo.

El tercer caso es el del Vicepresidente. Y he aquí sí, un caso paradigmático de traición. Y es que el vicepresidente, figura bastante decorativa dentro del ordenamiento constitucional, sólo tiene reservado el voto para desempatar en la Cámara que preside (donde nunca tiene voto), como una forma de garantizarle al Poder Ejecutivo dentro del Congreso, un plus para los proyectos que impulsa. Es decir que no importa cuál sea su pensamiento personal, sino el de la fórmula que integra, o mejor dicho el del propio Poder Ejecutivo.

Si como en el caso de la 125, supone que un mandato divino le impide votar como DEBE, corresponde que dé un paso al costado y deje el voto extra de la presidencia en manos del vicepresidente primero de la Cámara. A nadie le importa (constitucionalmente hablando) qué es lo que piensa el  vicepresidente, hasta tanto no se haga cargo en forma efectiva del Poder Ejecutivo.

Esto, que debió ser especialmente resaltado por esa (y permítaseme la expresión) MANGA de constitucionalistas que ahora se rasgan las vestiduras por tratar de figurar en defensa de la democracia por la presentación de las candidaturas testimoniales, dado que tiene una entidad y una gravedad muy superior por el daño institucional (porque en el caso de las testimoniales hay que recordar el principio rector del derecho que dice que nadie puede ser obligado a hacer lo que la ley no manda ni privado de lo que ella no prohíbe), termina siendo la más clara muestra de traición por quebrantamiento de la fidelidad al mandato que el 45% de la población había otorgado a favor del gobierno.

En la democracia, el pueblo no gobierna sino a través de sus representantes. Por eso, la traición de Cobos resulta imperdonable. Porque el 45% que lo votó, lo hizo para que gobernara en su nombre, sabiendo que sería Cristina y lo que ella representaba, lo que se estaba respaldando y él, aprovechando que la Constitución ponía en sus manos la decisión, se hizo el desentendido e interpretó que lo dejaban decidir a él cuando el voto le pertenecía claramente a su cargo.

Para cerrar, la acusación de traidor es de una gravedad extrema y es, a su vez, muy agraviante y muy insultante. Creo que para que no pierda esas cualidades, debe usarse con mucha prudencia y exactitud. Si todos son traidores, nadie es traidor. Y no es eso lo que pasa. Debemos darle a cada quien el reconocimiento que se merece.

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Breve Comentario. Por IGB

Fatiga, he encontrado en estas líneas la coincidencia plena con usted y esto no ocurría hace mucho tiempo. 

A enviado mucho material a este blog para su publicación, pero no siempre coincidimos. Incluso ha salido al cruce duramente en varios de mis post. Finalmente nos encontramos hasta en las comas de este.

Sin embargo, me quedé con ganas de unas líneas más en esta reflexión sobre el correcto uso del lenguaje y la necesidad de reservar a cada palabra su espacio y verdadero significado.

Al pasar, en el primer párrafo, usted menciona los escraches sufridos por el diputado nacional por la provincia de Santa Fe, Agustín Rossi. Yo incluiría la palabra escrache a la lista de palabras que deberían recobrar su significado histórico.

El escrache fue, es y será una buenísima forma de fotografiar en dónde vive y quién es el vecino cuando este integró la lista de secuestradores, torturadores y asesinos de la última dictadura.

Equiparar los escraches a los dictadores con lo que hacen los de la Sociedad Rural con un legislador nacional elegido por el pueblo, es lamentable. Lo que se le ha hecho a Rossi es un acto de lamentable cobardía, no un escrache. Es lo que se cuestiona de las barras bravas: van en patota y en solo en patota actúan. No se animarían nunca a encararlo solo. No se animarían nunca a increparlo en la mitad de un acto partidario si fueran minoría. No se animarían nunca porque son una lacra que no merece respeto. Que no deberían tener cara para mirar a sus hijos a los ojos. Son lamentables ellos y los que dicen cosas como: “Yo no avalo los escraches, pero la gente está muy enojada”, o “Rossi no debería ir a algunos lugares”.

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