Usó la Cadena

Debería pensar en cual de las opciones que plantee en el post anterior al discurso fue la que se dio si es que se dio alguna. Humildemente, creo que con buena voluntad las 4 opciones sobre el por qué del uso de la Cadena Nacional, se cumplieron.

En primer lugar creo que, tal como suponía en el punto uno, el gobierno se planteo una nueva estrategia de comunicación. Apareció una presidenta con un tono calmo. Abandonó el dedo inquisidor. Abandonó el reto como forma de comunicarse. Incluso pidió perdón: “si alguien se sintió ofendido por una palabra que yo haya dicho o por un gesto, cualquier argentino, desde acá, desde este lugar, le pido perdón”.

Si bien el punto dos era bastante jugado y poco probable, creo que la presidenta apuntó a un gran acuerdo nacional pidiendo que todos trabajemos unidos por una Argentina mejor: “los convoco a todos los argentinos en serio, a comprometernos más allá de la palabras, más allá de los discursos, al combate contra la pobreza, por la distribución del ingreso y por una Argentina que trabaje más y produzca mejor“.

El punto tres también podemos decir que se cumplió. La presidenta, con el discurso de ayer, dio por terminado el tema. Dijo hacia donde iban los fondos por el aumento de las retenciones, aclarando que no se vuelve al 10 de marzo, ni mucho menos: “Este programa se va a fondear con la diferencia de puntos existentes entre esa retención de 35 puntos, vigente al 10 de marzo, y lo que pueda crecer”.

Para terminar, la presidenta creo que dedicó los treinta minutos que duró la Cadena Nacional para sorprendernos (amplio punto cuatro). Nos sorprendió con las formas (que poco importan a quien escribe, pero mucho a quienes la critican). La presidenta cambió no solo el tono sino también las palabras. Habló de “error que cometió el gobierno”. Pidió “perdón” a quienes pudieran sentirse ofendidos por una palabra o gesto -acá es donde levantó el guante de los que la criticaban por sus formas-. Nos sorprendió con una explicación, que a la altura de los hechos considero que era necesaria, sobre el destino de los fondos que percibiría el Estado por el aumento de las retenciones.

Y merece un punto y aparte comentar dos o tres partes del Fondo para la Redistribución Social. No solo explicó el destino de los fondos, que cabe aclarar que podría hacer sido cualquiera, siempre y cuando estuviera dentro de las cuentas del Tesoro de la Nación, sino que además mostró haber escuchado uno de los reclamos de la nueva burguesía rural, tal vez desconocida por la Buenos Aires que solo se mira a sí misma. Como en 1945, Buenos Aires no sabía que existía el interior de la Argentina, que existían ciudades con empuje y que habían salido a flote con el éxito del sector agropecuario lindante a ellas. Esas ciudades son las que ante la preocupación por el menor poder adquisitivo del campo, vieron peligrar sus ingresos. Esas ciudades, esa nueva burguesía fue la que salió a las rutas, la que se sumó a los piquetes, la que llenó la plaza del monumento a la Bandera en Rosario. Esa nueva burguesía seudo rural es la que reclamó la devolución de las retenciones. No necesariamente la devolución a los productores. Se filtraba en los panfletos de los piquetes la vos de los habitantes urbanos. Se filtraba la necesidad de mejorar caminos, escuelas y hospitales en cada una de las localidades del interior. Se filtraba el mensaje oculto: coparticipen lo que retienen. Algo muy explicable. Si bien por razones de densidad de población, los grandes centros urbanos están en peores condiciones que las ciudades del interior. También es cierto que las ciudades del interior son muy importantes para el crecimiento del país y lejos están de albergar solo a clases medias altas. También viven clases bajas. También faltan viviendas. También hay deficientes hospitales. También hay pocas escuelas. También hay malos caminos. El gobierno creó el Fondo para la Redistribución Social. Yo lo hubiera nombrado: Fondo Federal para la Redistribución Social, pero poco importan los nombres.

El gobierno puso en aprietos a las entidades agropecuarias, que salieron a decir, primero que nada, que no estaban en contra del destino que la presidenta había resuelto dar a los fondos a retener. Claro que agregaron que no estaban de acuerdo con la movilidad de las retenciones. Que no estaban de acuerdo con las formas. Que no estaban de acuerdo con el cobro nacional y por lo tanto la centralización de poder en la Casa Rosada al manejar esos fondos. Etcétera.

Ahora bien. Los grandes productores pagarán por encima del 35% la retención correspondiente y ese dinero será destinado al Fondo para la Redistribución Social. Los medianos y pequeños productores, solicitarán que el Estado les devuelva lo que les retuvo por encima del 35% y por tanto no los aplique al Fondo para la Redistribución Social. Como ciudadanos de este país, ¿podrán solicitar se les devuelvan esos puntos porcentuales? ¿Podrán después mirar a la cara a sus hijos?

Todos aquellos productores que se animan a vender y comprar en negro, todos los que evaden impuestos, todos los que no pagan cargas sociales, si, se animarán.

Todos los demás, ¿se animarán a seguir en las rutas reclamando por 3 o 4 puntos porcentuales de su ganancia extraordinaria? ¿Se animarán?

Hay argentinos a los que no hay que hablarles por Cadena Nacional. Solo mirarlos y tirar la cadena.

3 comentarios en “Usó la Cadena

  1. IGB:
    evidentemente el gobierno no tiene estrategas tan lúcidos como para encarar el proyecto que usted acaba de esbozar desde aquí.
    Usted que maneja buenas fuentes, qué ha pasado con la comunicación con el pueblo? cómo el gobierno ha perdido ese canal y esa retórica?
    De un gobierno peronista me esperaba que primero anunciara que ibamos a tener millones de dolares disponibles para la redsitribución social: “infraestructura para el agro por sobre todas las cosas, porque el agro… es la arteria que enriquece las tierras nuestra patria.”(En los puntos suspensivos poner pausa de telenovela, mirar a ambos rincones de la plaza, luego girar la mirada en el centro, y gritar con pasión que siente dolor). Y recién ahí cuando el pueblo grita de alegría mirando un billetito en el horizonte, entonces , y recién entonces, pasarles el memo a los productores que les van a subir las retenciones. Claro que el agro no está en la plaza, pero podría. Sino para eso también está la cadena.
    ¿No era así la retórica peronista?

  2. luchinop, interesante aporte con los cinco posibles discursos. Ahora, no se podrá pedir que los cinco se pongan en práctica. Digo, tal vez podemos declarar una guerra de alimentos a Inglaterra, echarle la culpa a Fernando VII por expropiar tierras a los indigenas, bajar el IVA al 8% (o menos aún), resucitar las ideas de JARoca (basta leer grandes diarios de tirada nacional, prender la TV con discursos de más de un ruralista o escuchar a varios de los lideres de la oposición) para luego prohibirlas por ser antipatrióticas y expulsar a sus defensores, imprimir esos billetes con la cara del ex presidente Carlos Saúl (algunos deben estar impresos ya, nos ahorramos tiempo y papel) y mandarla a Elisa Carrió dentro de una torta para que en un fiesta privada de algún club parisino, entregue los billetes como pago?

  3. Finalmente se dio a conocer lo qué se va a hacer con ese dinero. Aquí y ahora se plantea un nuevo antes y después para seguir de cerca: cómo se utilizarán esos fondos.
    Hoy: gran promsesa para resdistribución federal.
    Mañana: esperamos las hipotesis.

    Me gustó mucho la cobertura del antes y el después. Entre las hipótesis que mencionaste, inñcuías al factor sorpresa y lo dejaste en blanco. Según altas fuentes, el gobierno hizo circular 5 discursos posibles, tal como hicieron los guionistas de Lost. Una opción que no se llevo a cabo era declarar la guerra a los ingleses. Otra que se descartó fue echarle la culpa a fernando VII de españa por el pasado de monarquía que condena a nuestra sociedad semi feudal. No menos original era la idea de anunciar la baja del 8% del I.V.A. como consecuencia de las retenciones . Otra que pasó al olvido era cristina saliendo de una gran torta cantando “happy birthday mister ruralista” (esta a su vez se hubiera complementado con la hipotesis 2.) Finalmente, y la que lamento que no haya sucedido, era el anunció de la expropiación de tierras con su respectiva devolución de tierras a los indigenas vivos y muertos, la resucitación y posterior aniquilamiento de J.A. Roca, y la generación de una moneda-billete con la cara de Menen para pagarle al club de Paris.

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