Algo huele mal

Ese día me levanté con un poco de dolor de cabeza y algo cansado. El alcohol de la noche anterior y el haberme acostado tarde, muy tarde, se hacían notar en mi primera mañana con 31 años.

Era la mañana del martes 11 de marzo. Ese día, el entonces ministro de Economía de la Nación dio una conferencia de prensa donde anunció el cambio en la política de retenciones que venía aplicando el gobierno. A partir de ese día, serían móviles. Un 11 de marzo empezó todo.

A 90 días, luego de la renuncia de un ministro, luego de piquetes paquetes, cacerolazos aun más paquetes, discusiones bizarras, comentarios olvidables, declaraciones lamentables, acuerdos y desacuerdos, amigos y enemigos, luego de tanto nada parece haber cambiado.

En estos 90 días vimos muchas caras conocidas, viejas caras conocidas, nuevas caras conocidas. Surgieron líderes espontáneos, canciones, insignias, discursos, remeras, slogan, carteles, chistes, gestos, personas. En estos 90 días se volvió a la discusión olvidada del café: estás a favor o en contra, pero no indiferente. En estos 90 días la gente se enteró de que en el campo se siembran semillas y se cosechan granos. Que las vacas pertenecen a la ganadería. Que la lechería es una actividad. Que el algodón no sale de la farmacia sino del Chaco. Que una 4×4 no es solo para buscar los chicos en el colegio. Que una cosechadora puede costar 400 mil dólares. Que las gallinas son las que ponen los huevos. Que los productos lácteos se hacen con leche que dan las vacas que están en el campo. En estos 90 días se enteraron de que del campo sale lo que comemos. Todo del campo.

En estos 90 días nos enteramos de algo más: si se cortan las rutas los camiones no pueden circular, sino circulan no llegan los alimentos a Buenos Aires. En estos 90 días los paseadores de perros se enteraron de que si cortan la ruta para que les permitan soltar a los perros en las plazas, pueden desabastecer Buenos Aires.

En estos 90 días los industriales se enteraron de que estar de paro es dejar todo funcionando y trabajando, pero ir a cortar una ruta.

Sabemos que pasó en los últimos 90 días. Podemos contarlos diferente según cada ideología. Sin embargo, pensemos lo que pensemos, no sabemos como sigue. En los últimos días parece haber cambiado la escena. Los actores son otros. Dejaron de ser los productores agropecuarios en familia y pasaron a ser transportistas no enrolados en la CGT. Digamos algo así como auto convocados. Es decir sin jefes/coordinadores. Dejaron de saludar a los que pasaban por los piquetes con una sonrisa y empezaron a tirar miguelitos en los caminos, incluso en los caminos de tierra -para los que no saben como es un camino de tierra y un miguelito: tirar miguelitos en los caminos de tierra es similar a minar un campo. No se pueden sacar una vez tirados-. Impedir el paso, pinchar las gomas de los camiones, romperlos a palos, explotar una camioneta, disparar contra un camión de combustible, amenazar de muerte a un intendente porque piensa distinto, ya no es una actitud típica de quienes reclaman por unos puntos de retenciones o por una política agropecuaria a largo plazo, o lo que sea… Es una actitud de quien quiere hacer quilombo. Quien busca ser reprimido. Quien busca dejar un muerto tirado sobre el asfalto. Quien está dispuesto a todo.

Las preguntas que dejo son: ¿Cuándo? ¿Quiénes? y ¿Por qué?

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