5′ con Leonardo Favio

Extracto de una entrevista a Leonardo Favio en el programa Proyecto País con la conducción de Carolina Silvestre

Carolina Silvestre: Los intelectuales, los artistas, o los que tenemos que ver con la cultura, ¿cómo te parece que podríamos aportar más para fortalecer, no a este Gobierno porque somos Peronistas, sino a fortalecer el Gobierno por todos los Argentinos?

Leonardo Favio: (Sonríe) Es difícil, muy difícil. Estar junto al Gobierno, no dejarlos solos. Estar ahí en forma permanente, sin incomodar, porque yo no tengo capacidad política, yo soy un nulo. Yo puedo filmar y después hablarte del sentimiento. Y puedo decirte mi percepción de lo que yo avizoro, mis miedos, mis cosas. Después, ellos saben lo que tienen que hacer. Uno ha apostado por lo que es justo, no por la inmoralidad de la violencia, no por ese tipo de cosas.

Los fusilados, del 55 hasta ahora, los ha puesto la gente sensible, los hemos puesto nosotros, a nosotros nos han matado, o nos mataron el alma, o mataron un hermano. Pero todo eso no importa, uno tiene que planificar para adelante, para la gente que viene, no te podés recostar en tus muertos queridos. Yo lo veo al Canca (Dante Gullo), lo veo disertando, o lo veo por televisión, y nunca apeló a sus muertos queridos. Y mirá que tiene muertos, entonces eso es admirable. ¿Te das cuenta? Él ve para adelante, el mira para adelante.

No sé, estoy tan desorientado ¿Viste cuando estás opaco? Estoy opaco, en serio. Acá tenemos grandes dirigentes como nuestra Presidente, o como el Presidente del Partido, pero no tenemos un caudal de acompañamiento profundo, creo que no se ha trabajado eso. Y eso hay que trabajarlo mucho y no pedirle peras al olmo. O sea ¿Qué esperaban de Cobos? ¿Pero qué esperaban? Ese tipo siempre fue lo que es. Y lo que hizo en el Senado, es su naturaleza que lo impulsó a ser así. Es como la famosa fábula del tipo en el desierto que cobijó bajo la camisa una serpiente porque era chiquitita y se había enfriado en la noche. Pero lo mordió y lo mató. No puede ser de otra manera.

Perón nunca creyó en ellos. Ojo. Todo lo que vos quiera podía ser un Peronista, pero traeme éste acá, vos necesitas gente que tenga que ver con vos, que pueda tomar un mate con vos, que pueda tomar un café con vos y que ame a la gente igual que vos. Ahí lo único que faltó fue: lo que has de hacer hazlo ya, porque fue una cosa nauseabunda. Pero era de esperar esto ¿De qué se asombran?

Los otros días estábamos cenando donde vamos siempre nosotros, ahí en Montevideo y Corrientes, creo, cuando entró una nenita, que tenías que ver a esa nenita tan hermosa, y aunque hubiera sido fea, dejando unas tarjetitas y qué se yo, no, por las mesas. Y unas viejas que estaban allá, viejas del verbo vieja, estaban con unos pelucones, unas cosas de terror, y cuando va la nena le dicen: no, no. Después, cuando yo voy saliendo, me dicen: -¡Leonardo! ¡Leonardo! Tu cine… Y yo les digo:
-Escúchenme ¿Por qué no le dio una propina a la nena? ¿Por qué no le compró una tarjeta? Pero entonces, qué me viene a pedir un autógrafo a mí, somos diametralmente opuestos ¿Qué quiere que le dé yo a Ud.? Aprenda a querer a la gente, qué me viene a pedir un autógrafo a mí. Uno tiene que proceder así porque no estás haciendo daño, sos didáctico. Porque nunca es tarde para aprender.

Cuando dicen: uh, ese tipo es talentoso. Bueno, maravilloso, pero humanamente ¿Qué es? Porque eso es lo importante, el talento te lo da Dios. Todos queremos ser, qué sé yo: Torres Ríos, Fellini, pero eso es Dios quien lo determina, o vos te creés que alguien quiere hacer una película fea. Nadie, nadie. Es Dios el que dice: vos. Ahora, la vereda por la cual vos transitás, eso sí, porque eso lo podés aprender. O sea, Señor, enséñame, hazme amar a los pobres, hazme querer a los pobres. A la casa del pobre es donde vos podés recurrir y nunca te van a negar un pedazo de pan. Los seres que más amé en la vida éramos pobres. Te hablo de mí cuando era niño, te hablo de mis amigos, te hablo de la gente que yo amé incluso en mi trayectoria cinematográfica, era gente que merecía ser pobre por lo gratos que eran, digo que uno es los amigos que ha merecido.

Yo lo fui aprendiendo con el tiempo también, ojo, yo no sabía que había un núcleo político que abarcaba eso que era mi sueño, hasta que fui más bien grande. Es que somos buenos, no somos boludos, somos buenos, somos buena gente. O sea, yo me considero buena gente. Vivir todos los años que he vivido sin quitarle las ganas de vivir a nadie, ya es muy importante.

Yo no sé si uno tiene que llegar a estas crisis, o a estos golpes, que te sacuden así, para desarrollar tu identidad y proclamarla. Y darte cuenta de lo hermoso que es sentir así. No somos santos, no somos ángeles, no, no, somos seres humanos, con nuestros problemas, pero no somos dañinos. Mirá qué importante ese solo detalle. Entonces, de a poco, todo de a poco, con suavidad y con criterio. Y con poder de seducción. Tenemos que ampliar la mira de lo que nos acontece y después ir buscando seducir, convencer, cómo ir cambiando las cosas sin que de pronto nos den un golpe de timón y quedemos todos desparramados. También hay que tener criterio, uno sabe que no tiene la fuerza, tenemos nuestra voluntad, sabemos lo que queremos, pero también tenemos que saber con qué armas se cuenta, con qué fuerza vos podés responder a esa fuerza tan tremenda como es la del imperio, porque esa es una realidad. Vos ves al Presidente del Ecuador, es un tipo brillante, y bueno, es un milagro que todavía esté de Presidente.

¿Es que no nos damos cuenta del Presidente que tuvimos y de la Presidenta que tenemos? Tenemos buenos pilotos, maravillosos, que no se veía desde Perón, no se veía. Vos los ves como se van manejando, como van maniobrando. Entonces tenemos que aportar cosas, con mucho cuidado, no pasarse. Si sabemos eso y tenemos criterio para eso, vamos a poder ayudar en mucho. Y aportar hasta donde ellos tengan ganas, porque son ellos los que están manejando la nave.

Yo lo único que digo es que hay que instruir al País, e incluso me integro en eso, al Pueblo. Decirle la CNN miente, y miente, y miente. Mirá, es muy simple saber qué es lo que te conviene y qué es lo que no te conviene. Te estoy hablando de la clase media para abajo, no te hablo de los que salieron con la cacerolita. Mirá el paisaje que tenés adelante, mirá cuales son los que combaten lo que vos querés, y ya está. Vos mirás y decís: ¿Quiénes están en ese palco? Fulano, Mengano, cómo se llama cuando están los presos ahí para que vos digas…

CS: Rueda de reconocimiento.
LF: Eso, parece más que un palco, una rueda de reconocimiento, vos ves que semejante industria está ahí ¿Qué hacés aplaudiendo? No puede ser, tenés que tener criterio. No ser tan nabo, es muy simple ¿A quién tenés de este lado? A Fulano. Bueno, estoy de este lado, aunque no comprendas mucho. Simplemente es la intuición. Si ese tipo es un pervertido, ese tipo es un asesino y aquella es una mentirosa, no tenés más que pensar.

¿Cómo es posible que puedan mentir impunemente y que haya imbéciles que los sigan? ¿Qué intereses persiguen? Ninguno. Hay nabos del verbo nabo que van y aplauden porque no saben de qué se trata. Yo viví en un paraíso que era La Casa del Niño, El Hogar del Niño, estuve internado en Luján de Cuyo. Y yo no sabía que estaba viviendo en un paraíso, nadie me lo dijo. Comíamos cosas exquisitas que en mi hogar siempre habían faltado, hasta que llegó Perón. Si la gente supiera todo lo lindo que se puede hacer con solo que se sienten un segundo a pensar. A ver: ¿Quién me está hablando de quién? La que fue a Miami como investigadora, anduvo en todos los colectivos habidos y por haber, creo que anduvo con los monto, habrá estado escondida en una trinchera, después fue Radical, después fue… Cualquier cosa ha sido. Y cómo es posible que siga hablando y no se le derrita la cara. ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible que haya gente que se pueda sentar a la mesa con esa otra gente, la de las cajas, y además, que les hable de la república? ¿Qué nos pasa? Hay cosas que vos te interrogás: pero Dios ¿Cómo es esto? Y Dios te mirará y te dirá: es un problema tuyo, ocupate.

CS: ¿Qué mensaje te gustaría dejarnos?
LF: Que coman muy livianito en la cena, antes de ir a dormir.

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Un comentario en “5′ con Leonardo Favio

  1. Señores: que maravilla, que deleite, que simpleza.
    “es muy simple saber qué es lo que te conviene y qué es lo que no te conviene (…) Mirá el paisaje que tenés adelante, mirá cuales son los que combaten lo que vos querés, y ya está. Vos mirás y decís: ¿Quiénes están en ese palco? Fulano, Mengano… Rueda de reconocimiento… ¿Que hacés aplaudiendo?”.
    Jaja. Este hombre es un verdadero maestro.
    El problema del campo sirvió para verles la cabeza a unos cuántos que quedaron en orsai, a los que ya no hace falta preguntarles como hacía Matías Martin en su progama: Pero vos… ¿de que lado estás chabón?

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