Con la cuota al día

Les alcanzo el discurso completo de la presidenta CFK en el Salón Blanco donde, en mi opinión, relanzó una vez más a su gobierno.

Tener la iniciativa creo que es central para el Ejecutivo. Tal como lo hacía su antecesor, Cristina marca la agenda de debate. Digo que relanzó una vez más porque desde aquel mensaje desde la Rosada, cuando dijo que ‘enviaba al Congreso un proyecto de ley para que se debatiera el tema de las retenciones’, el Ejecutivo volvió a marcar el paso de la política nacional. No coincido con quienes hablan del vicepresidente como la nueva esperanza política, ni mucho menos con quienes hablan de la pérdida del mando de Cristina. Los argentinos estamos poco acostumbrados al debate político: cuando se envía un proyecto de ley al Congreso es para su debate, y las opciones son el triunfo o la derrota, aunque obviamente se trabaje por el triunfo, se espere un triunfo, una derrota no es otra cosa que una derrota política. Pero dejemos de decir obviedades, una derrota es política pues estamos hablando de política, del Congreso de la Nación, donde los únicos que toman decisiones son políticos, como quieren que sea la derrota si no es política. Vamos!!! Y que quede claro que me parece que en términos de país fue una lástima que no se aprobara el proyecto que tuvo media sanción en diputados, no estoy cambiando mi opinión sobre la importancia que tenía para el país, para la economía y para el futuro. Solo digo, con el tiempo, el sabio tiempo, que el hecho de que no se aprobara la ley por el veto de Cobos no significa nada más que eso. El vicepresidente quiso tener un lugar en la política nacional, como tantos, diputados y senadores, y el Ejecutivo no logró que se sancionara una ley. Punto.

Sin ir más lejos, hoy los representantes del sector están reclamando diferencias entre pequeños, medianos y grandes productores similares a las que planteaba la ley. No nos olvidemos del abrazo entre el presidente del bloque de diputados oficialistas, Agustín Rossi, con el presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi. El proyecto oficial era, podemos concluir hoy, beneficioso para los más chicos. Pero eso ya pasó. El Congreso dijo que no y hay que seguir trabajando.

Sin sacar los pies del plato, Cristina Fernández de Kirchner informó hoy que se cancelaba la deuda con el Club de Paris. Nuevamente la presidenta marca el paso, como con la estatización de Aerolíneas Argentinas.

¿Cuál es la ventaja de una cancelación a una renegociación?

Muchos economistas opinaron sobre esto con críticas fuertes al gobierno. La más escuchada fue la innecesaria cancelación total por sobre la ventajosa renegociación. Hay que saber cuáles son las razones por las que economistas como Manuel Solanet reclamaron esto. Para renegociar la deuda con el Club de Paris era necesario llegar a un acuerdo con el FMI, ya que era condición de parte que fuera el Fondo el que avalara tal acuerdo. Sabemos los argentinos lo que representaría llegar a un acuerdo con el FMI. Hubiéramos recibido a sus delegados y sus posteriores exigencias: bajar el dólar, ya que a los intereses que defiende no le interesa un dólar alto; bajar el gasto público (en el léxico del Fondo), lo que significaría reducir la inversión pública, etcétera. La intervención del FMI en la economía nacional ha dado como resultado la quiebra en 2001 con un desempleo de más del 20 por ciento. El punto es que Manuel Solanet no es un economista filantrópico, trabaja y cobra por opinar lo que opina.

Al cancelar la deuda la Argentina logra restablecer el crédito internacional, tanto para el Estado como para el sector privado.

¿Qué faltó?

Es muy personal esta apreciación, pero busqué críticas y encontré una que me parece grave: el equipo económico del gobierno no estaba, en su totalidad, al tanto de esto. Si bien estoy de acuerdo con que el sistema de Gobierno es presidencialista y por lo tanto es la presidenta la única que debe estar al tanto de todo y la única que debe resolver sobre quienes se enteran y quienes no, quienes participan en la toma de decisiones y quienes no, me parece una desprolijidad grave que no se tenga en cuenta que luego del acto donde se anunció el pago, la prensa iba a buscar a las voces del gobierno relacionadas con la economía, y una de las más interesantes teniendo en cuenta la dedicación que hizo CFK en su discurso a su área era la presidenta del Banco de la Nación Argentina, Mercedes Marcó del Pont, que ante la primera pregunta de un medio sobre el tiempo de trabajo en la medida, dijo: “Sinceramente no tengo idea, me enteré hoy de esto”.

Le pagamos al Club, estamos con la cuota al día. Ahora sí, el discurso de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner.

Muchas gracias. Muy buenos días a todos y a todas. Señor presidente provisional del Senado; señor presidente de la Cámara de Diputados; señores gobernadores y vicegobernadores presentes; señores dirigentes de las distintas cámaras empresariales; señor secretario general de la CGT; amigos y amigas: saben que para nosotros, para todos los argentinos, el Día de la Industria, es un día muy especial.

Hoy quería realizar una serie de anuncios que tienen que ver precisamente con el desarrollo de nuestra industria, de una industria que ha crecido notablemente a partir del año 2003.

Hace unos días, el señor ministro de Trabajo me alcanzaba los datos elaborados desde su Ministerio, y desde el año 2003 a fines del 2007 han surgido en la República Argentina más de 10.000 empresas industriales. Casi como una paradoja, durante el período 1998 al año 2002 fueron exactamente 10.000 también las empresas industriales que desaparecieron del país.

Pero otro dato sumamente importante que quiero compartir con ustedes y con todos los argentinos, es que de las Pymes registradas como tales -ustedes saben que las pequeñas y medianas empresas son las grandes generadoras de trabajo- en el año 2003, luego se registraron como grandes industrias el 40 por ciento de esas pequeñas y medianas empresas a fines del año 2007.

Esto habla claramente de la expansión del sector y de la movilidad empresarial ascendente. Siempre hablamos de la movilidad social ascendente como nos gusta a nosotros, militantes del partido que ha tomado como emblema la movilidad social ascendente, pero también hay en la Argentina una movilidad empresarial ascendente que, además, es el correlato que provoca la otra movilidad, la social, al dar trabajo, mejor salario, etcétera, etcétera.

Vamos a trabajar junto con el Banco Nación que hoy a las 15 horas inaugura por primera vez en su historia, toda un área dedicada a la atención de la pequeña y mediana empresa, 10 oficiales de crédito en su sucursal de Plaza de Mayo exclusivamente para atender a pequeñas y medianas empresas en sus demandas de financiamiento y para seguir dando curso a la línea de crédito de pequeñas y medianas empresas que está dando muy buen resultado.

También el lunes vamos a firmar en Brasil con el BNDES, planes de financiamiento que se desplazan del objetivo netamente comercial que tuvieron hasta ahora, para comenzar a financiar cadenas de valor asociativas de producción entre Argentina y Brasil. En este sentido, va a haber también una línea específica de 200 millones de dólares precisamente para insertar a nuestros productores, a nuestros industriales con la venta de sus productos en el mundo, principalmente Brasil, es decir, se va a financiar la compra de bienes de capital y de mercadería argentina con esta línea de financiamiento de 200 millones de dólares, que va a ayudar a insertar a nuestros productores en el mundo.

También estamos trabajando en la normativa para que en los créditos se tenga que comprar maquinaria argentina. Ustedes saben por ejemplo que en Brasil los créditos se dan y solamente es para comprar maquinaria brasilera, excepto aquella maquinaria que no se construya en Brasil. Queremos llegar a un acuerdo con la industria local, porque también tenemos que garantizar al que toma el crédito que tenga precio, calidad y tiempo de entrega; la protección tiene que tener el correlato de la eficiencia, si no deviene en proteccionismo, ineficiencia y en transferencia injusta de un sector, en este caso el esfuerzo que hace el Estado, el sector fiscal al sector privado. Por eso también creemos la necesidad de articular acuerdos que sean provechosos para todos, para los que reciben en este caso el crédito y también para aquel que provee el material.

También he firmado hace unos instantes el decreto en materia de protección a la industria contra el dumping, un reclamo largamente esperado por el sector y que tiene por objeto facilitar y acortar todos los procedimientos y tiempos en materia de denuncia de dumping como una protección a la industria. Reitero, protección que tiene que devenir también en el compromiso de los señores empresarios que esta protección de la industria para fomentar más industrialización, no tenga impacto ni en precio, ni en calidad, ni en tiempo de entrega que tengan que tener nuestros productores.

Esto es importante, porque una de las claves con los cuales siempre se atacaron los modelos industrialistas fue la ineficiencia que siempre tenía el sector a partir de medidas de protección o medidas de promoción, que entonces devenía en falta de competitividad y en transferencias fiscales injustas de un sector hacia el otro. Por eso, en este Día de la Industria, reclamar fuertemente ese compromiso por parte de todo el sector empresarial.

También he firmado otro decreto en el día de la fecha, por la que instruyo al señor Ministro de Economía, para que utilizando reservas de libre disponibilidad del Banco Central, cancele la deuda del Club de París.

La deuda del Club de París, como ustedes saben, viene de larga data como tantísimas deudas que ha debido afrontar la anterior gestión y esta gestión. Hoy leía en los diarios una frase el señor presidente del Banco Central, el doctor Martín Redrado y decía que el pasado nos condena a los argentinos, cuando hablaba en unas jornadas organizadas por el Banco Central.

Y tenía razón, el pasado nos condena; el problema es que muchas veces esas figuras económicas o políticas del pasado o con responsabilidades en ese pasado, enjuician o levantan dedos admonitorios en este presente que tenemos los argentinos como si nada hubieran tenido que ver en aquello que nos pasó.

La deuda con el Club de París que es aproximadamente de 6.706 millones, tiene como fecha de corte el 10 de diciembre de 1983; la fecha de corte de la deuda tiene la edad de la democracia y el 45 por ciento de esa deuda, inclusive, es anterior al 10 de diciembre del ´83. Son 6 países principalmente los que representan el 87 por ciento de la deuda. En primer término, Alemania con el 30 por ciento, Japón con el 25 por ciento, Holanda con el 9 por ciento, Italia y España con el 8 por ciento y 7 por ciento Estados Unidos; el resto son países europeos pero tienen menor cuantía en el volumen de la deuda. Esta deuda además debe ser una de las más genuinas, porque en realidad casi la totalidad fue dedicada a prefinanciación de exportaciones, o sea, no es deuda de carácter financiero y la última reestructuración que se hizo, fue durante los años ´91 y ´92. Pero como el resto de toda la deuda, de la otra, la del Fondo Monetario era objeto de permanentes negociaciones, hasta que en el 2001 se declaró el default y hoy actualmente la deuda del Club de París es una deuda defaulteada y que no había sido abordada en su renegociación. Como verán, Martín Redrado tenía razón, el pasado nos condena a los argentinos.

Hemos además creído que éste es otro paso fundamental en una política que para nosotros debe ser una política de Estado, la de desendeudamiento, que tuvo su origen y que tuvo su comienzo cuando se renegoció la deuda soberana con la quita más importante que se recuerda, y luego también el segundo paso de ese desendeudamiento, que fue el pago de la misma manera que se va a efectuar ahora el pago al Club de París y al Fondo Monetario Internacional. Además, este pago pone a toda las empresas que pueden obtener financiamientos en estos países en una pole position que hasta ahora no tenían inversores tanto nacionales como extranjeros, con inversiones radicadas aquí en nuestro país. Pero fundamentalmente trasunta y reafirma una vez más la voluntad de pago de la Argentina en sus compromisos internacionales, por parte de una administración que no contrajo ninguna de esas deudas, sino que por el contrario, nos hemos abocado a reordenar estratégicamente el país, no solamente en su aspecto de industrialización, en su aspecto social, de mejora salarial y de movilidad social ascendente, sino también en su estructura de endeudamiento que es el trípode -diría yo- sobre lo que gira una sociedad en desarrollo y crecimiento. Porque se pueden hacer fantásticos discursos desde el aspecto social, pero si el país no cuenta con recursos o con financiamiento, no queda nada más que en eso, en discursos, en objetivos y en voluntarismo.

Por eso creo que es un esfuerzo gigantesco que hacemos todos los argentinos, porque en definitiva el hecho de los superávit gemelos, el nivel de reservas, este proceso de industrialización y de inversión creciente que tenemos en la Argentina, nos obliga a todos y, este tal vez sea el único pedido que le haga a todos los argentinos, cualquiera sea el lugar que ocupe y la responsabilidad que tenga, a mirar con mejores ojos a su propio país, a mirar con mejores ojos a nuestra economía, a nuestras realidades.

Muchas veces tenemos en algunos sectores, no tal vez en los que más derechos tendrían a quejarse y reclamar, porque han sido históricamente olvidados y porque no pueden por allí tener todas las realizaciones que todo ser humano tiene derecho en la sociedad, tal vez sean ellos los que menos critican o los que menos se quejan, pero yo les pido a todos, a todos los empresarios, al sector industrial, comercial, financiero, a todos aquellos que tienen la inmensa responsabilidad social de generar riqueza, trabajo y confianza en el país -el país no solamente necesita riqueza, trabajo e inversión, necesita confianza- a mirar con mejores ojos a nuestro país.

Creo que nuestro país se lo merece, porque le ha dado a todos muchísimas oportunidades, tal vez las oportunidades que muchos no le dieron a nuestro país cuando se fueron sucediendo doctrinas y planes económicos que fueron apoyados fervientemente y que terminaron devastando y destruyendo todo lo que la Argentina había construido.

Por eso en el Día de la Industria quería hacer este anuncio, porque creo firmemente, apuesto firmemente a todo lo que sea producción, del campo, de la agroindustria, de todo, de todo lo que sea agregar valor y producción, porque creo que ese es el modelo, porque siempre creí que ese es el camino y porque sé que es la única salida que tiene nuestro país.

Estos datos que yo di al comienzo de mi intervención, desde el año 2003 a la fecha, esta generación de industria, de trabajo, de movilidad social empresarial ascendente, son los que nos revelan que estamos en el camino adecuado.

Así que quiero felicitar a todos los argentinos y a ustedes señores empresarios, señores dirigentes de los trabajadores, por el esfuerzo que todos y cada uno pone todos los días para seguir construyendo el desarrollo y el crecimiento de la Argentina.

Muchas gracias y muy buenos días a todos.

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