El pago al Club de París y los holdouts. Por Roberto Navarro

En Economía aseguran que podrían considerar una propuesta de los bonistas que quedaron fuera del canje, siempre que acepten una quita mayor. La situación financiera y el futuro del Indec.

El anuncio de la cancelación de la deuda con el Club de París fue sólo el primer paso de la estrategia del Gobierno para volver al mercado de capitales internacional. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner estaría dispuesta a considerar una propuesta para cancelar la deuda con los bonistas que quedaron afuera del canje realizado en 2005, con la condición de que provenga de ellos y que, como “pena”, acepten una quita mayor que los que entraron en la primera etapa. En esa línea, también estarían avanzados los estudios para realizar cambios en el índice de precios al consumidor. Desde hace un par de semanas en el Gobierno se habla de restablecer la relación del país con los mercados internacionales ante la posibilidad cada vez más cercana de que se profundice la crisis financiera comenzada con la debacle de las hipotecas subprime en Estados Unidos. El plan se terminó de delinear luego de las charlas que mantuvo Cristina Fernández de Kirchner con el responsable de las relaciones del gobierno de George W. Bush con América latina, Tomas Shannon, y con la titular del Consejo para las Américas, Susan Sigal, en la reunión que tuvo este organismo en Buenos Aires hace dos semanas.

Dos días después de que la primera mandataria anunciara el pago al Club de París comenzaron a caer las bolsas de Estados Unidos, Japón y Europa. “La presunción y el timing fueron acertados”, subrayó a PáginaI12 un funcionario cercano a la Presidenta. “En un mundo inestable refinanciarse va a ser cada vez más difícil, el riesgo país va a seguir subiendo y, si no salimos de esta situación, vamos a tener que pagar tasas de interés altísimas, incluso a Venezuela”, agregó. La estrategia oficial fue comenzar rompiendo la alianza entre el G-7 –el grupo de países más desarrollados del mundo– y Wall Street. Aunque el Club de París se compone de 17 países, el núcleo duro es el G-7. Hasta ahora, las voces de los principales operadores de la Bolsa de Nueva York y las de los voceros de las mayores potencias del planeta se unían para criticar a Argentina por no regularizar su situación financiera internacional. Luego del anuncio presidencial, en cambio, se dividieron: desde el Club de París sólo se escucharon elogios, en Wall Street inundaron el mercado con informes sobre la inconveniencia de que Argentina haya anunciado el pago de manera unilateral y de que lo realice con recursos del Banco Central.

En Economía piensan que ahora la situación de los holdouts (los bonistas que no aceptaron el canje) es más débil. Y que, por otra parte, aunque recibieran un bono de 20 centavos por cada dólar, pueden venderlo a 40 en el mercado. El ex presidente Néstor Kirchner dijo luego del canje que durante su presidencia no les iba a pagar a los que no aceptaron la propuesta en 2005. Pero, dicen en su entorno, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner tiene varios argumentos a su favor para arreglar con los holdouts. El primero, obviamente, es que ella no es Néstor Kirchner. Además, que los que no aceptaron el canje anterior estarían recibiendo un monto menor como “pena”. Por otra parte, la propuesta debería venir de parte de ellos. Sobre eso, en el Ejecutivo se especula con que la intervención de uno o más integrantes del G-7, acerque una propuesta.

Según le indican a la Presidenta tanto desde Economía como desde el Banco Central la desconfianza sobre los datos del Indec es un obstáculo para que los inversores internacionales compren títulos públicos argentinos. Cristina Fernández de Kirchner entiende el punto y estaría dispuesta a realizar modificaciones en el IPC. Altas fuentes del Ejecutivo señalaron a PáginaI12 que sólo estaba esperando que la inflación se mantuviera en valores bajos dos o tres meses. Las consultoras privadas que llegaron a medir hasta un 3 por ciento mensual ahora hablan de un 2. Los registros provinciales también se redujeron. Pero la Presidenta presta especial atención a la medición que lleva adelante FIDE, la fundación creada por la presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont, y el economista Héctor Valle. FIDE registró en mayo una inflación de 2,5 por ciento; en junio, un 0,9; en julio, finalizado el conflicto agrario, apenas un 0,1 y en agosto (aún no cerró un número definitivo) estima alrededor de un uno por ciento. “Esa es una inflación normal para el actual contexto internacional y para el nivel de crecimiento de la economía argentina”, señaló a PáginaI12 un funcionario de la cartera económica.

En Economía aseguran que Argentina, por sus fundamentos macroeconómicos y por cómo ha mejorado su capacidad de pago con respecto al nuevo saldo de la deuda luego de la reestructuración, merecería ser mejor tratada por los mercados. Y que la principal razón de ese maltrato es la deuda con los holdouts. “La mayoría de los grandes bancos de inversión son solidarios con los holdouts porque la posición argentina marca un precedente imposible de digerir para ellos”, señalan colaboradores del ministro de Economía, Carlos Fernández. En 2003, la deuda total del sector público representaba el 139 por ciento del PBI; en 2005, luego de la reestructuración, la deuda ya representaba el 74. En 2006 la relación cayó al 64, en 2007 al 56, hoy es del 53 y luego del pago al Club de París apenas superará el 50. “Es muy difícil encontrar una caída de deuda contra PBI así en el mundo”, aseguran en la cartera económica. Pero Argentina carga con un riesgo país (una sobretasa sobre lo que paga Estados Unidos para endeudarse) de 721 puntos: es decir, 7,21 por ciento. Brasil, que tiene una deuda que significa el 65 por ciento de su PBI, tiene un riesgo país de 259 puntos.

En Economía remarcan que la relación con el PBI es sólo uno de los muchos indicadores que demuestran que el país es cada vez más solvente y, por lo tanto, tiene cada año mayores posibilidades de repago: “En 2003 la deuda pública era 722 por ciento mayor que las reservas de libre disponibilidad del Central, hoy es sólo un 125 mayor. Al principio de la administración de Néstor Kirchner la deuda en moneda extranjera era un 393 por ciento mayor que las exportaciones, hoy es un 108. En 2003 los recursos tributarios eran un 20 por ciento de los intereses totales adeudados, hoy cayó al 7,6 por ciento. A pesar de todos estos datos, según piensa el Ejecutivo y también Shannon, Argentina no tendrá una relación más “amigable” con los inversores financieros internacionales si no arregla con los holdouts, aunque sea por un monto menor al que se pagó en 2005.

Publicado en Página 12 de hoy domingo 07 de septiembre de 2008.

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