Congreso Ejecutivo

Los primeros meses de mandato fueron insignificantes. No había movimientos ni medidas propias de un mandatario que recién asume. La razón: había continuidad. Los Kirchner tenían muy claro, mucho más claro que todos los demás, que lo que había sido votado por el pueblo era el proyecto de país planteado durante los cuatro años y medio de Néstor al mando.Cristina lo sabía. Lo sabía cuando al asumir su marido dio un paso al costado para no opacarlo con su imagen muy superior. Lo sabía y dejó en claro que lo único que cambiaba el 10 de diciembre era el nombre de quien estaría al frente del Poder Ejecutivo.

Asumió y planteó en su discurso ante la Asamblea Legislativa las líneas más importantes del Proyecto Kirchner. Sus logros y sus deudas. Las planteó y fue más allá. Dijo lo que faltaba, los conflictos que vendrían. Los meses de enero y febrero pasaron sin pena ni gloria.

El 1° de marzo se presentó nuevamente ante la Asamblea Legislativa para dar por iniciado el período de Sesiones Ordinarias del Congreso.

Diez días después firmó una resolución cambiando las reglas de juego para un sector de la economía argentina que estaba con ganancias extras. No fue una resolución más. Fue su primer error. Fue el planteo de una lucha que perdió. Fue la oportunidad para que oportunistas marcaran diferencias. Fue divisora de aguas. Fue la resolución derogada número 125. Fue un mal cálculo de fuerzas.

Su Administración no demostraba estar a la altura de las circunstancias. Propuestas y contrapropuestas. Fondos de ayuda social de la noche a la mañana. Correcciones de fondo que pretendían ser de forma. El desgaste que sufría la presidenta y sus ministros parecía no frenar.

Finalmente y a un precio muy alto resolvió enviar al Congreso un proyecto de ley que diera marco a la resolución tan cuestionada. Había que mandar el problema a otro lado. Había que dejar descansar del desgaste constante a los ministros y a la propia presidenta. Había que confiar en los legisladores que eran mayoría y ocupaban el cargo por acompañar el proyecto. En el Congreso empezó el segundo capítulo. La pelea fue pesada. Los argentinos aprendimos mucho de civismo. Vimos la cara de legisladores que no sabíamos ni que existían. Los legisladores encontraron su lugar, su función. La sociedad se dividió: los que apoyaban al gobierno y los que apoyaban al “campo”. Dos actos. Dos plazas. Un dirigente de una Cámara provincial del sector agropecuario estaba a la misma altura, sino por encima, de la presidenta de la Nación.

El debate se dio. Se aprobó en Diputados y pasó al Senado. El histórico voto no positivo del vicepresidente pareció ser el comienzo del fin. Cristina tendría que gobernar los siguientes tres años y medio sin poder en el Congreso, sin respaldo popular y sin posibilidad de hacer cambios serios a la política económica nacional. Su función sería simbólica y hasta se dijo que le aconsejaron renunciar. El costo de la 125 había sido mayor al jamás imaginado. Ya no se podía contar con Julio Cobos, ya no había mayoría en el Senado ni suficiente apoyo en la Cámara de Diputados. Algunos ministros y secretarios de Estado quedaron en el camino. La impotencia era total. No se podría en este país pedir un aporte mínimamente mayor a los que más ganaban. Toda la responsabilidad se atribuyó a un “traidor hijo de puta” y al “voto no positivo”.

Sin embargo resurgió de sus cenizas. La Administración de Cristina resolvió que fuera el Congreso donde se dieran las batallas. Ese Congreso que le había dado la espalda en el peor momento. Que sus ministros descansaran en la función ejecutiva y que fueran los legisladores los que defendieran, criticaran y negociaran cada artículo de cada ley necesaria para el proyecto.

Se enviaron al Congreso proyectos de ley como la estatización de Aerolíneas Argentinas, la movilidad de las jubilaciones y la disolución de la jubilación privada. Es el Congreso el que discute los detalles y el Ejecutivo el que plantea el fondo. Nuevamente el proyecto K marca el rumbo.

Ahora es la estatización de las AFJP. Ahora el Congreso tendrá que debatir las ventajas y los inconvenientes de este traspaso. Es este el gobierno más republicano en la historia de este país.

6 comentarios en “Congreso Ejecutivo

  1. I feel that I’m the new president of US.
    I hope so!!!
    Endure I!!! Not to the Repuiblicans!!!

    Siento que soy el nuevo presidente de EEUU.
    Eso espero!!!
    Aguante yo!! no a los Republicanos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s