Una imagen, un acto

Las líneas que siguen pertenecen a un ejercicio de taller. Si bien no develo secretos políticos ni nada que se le parezca, por incomodidades propias de la red, cambie los nombres de Municipios, funcionarios y amigos para mantener las fiestas en paz. Uno escribe, pero quién sabe quién lee.

Acto en San Vicente por el 17 de noviembre
UN IMAGEN VALE MAS QUE MIL PALABRAS

La calle de entrada al predio estaba llena de papeles y pancartas que daban la bienvenida al “Compañero Presidente del Partido Justicialista”. Dos chicos sentados en el cordón de la vereda nos advirtieron que había empezado el acto. Ya se escuchaban los bombos y de fondo un encendido discurso de algún dirigente, tal vez el propio presidente del Partido o quizá unas palabras alusivas de Juan Perón.

El 17 de noviembre de 1972 llegó a la Argentina por primera vez, luego de 17 años de proscripción, el fundador del Movimiento Nacional Justicialista. Desde entonces, en honor a ese reencuentro, todos los años los justicialistas realizan actos y homenajes celebrando el “Día de la Militancia”.

Este 17 no sería la excepción y los compañeros de Puerto Cumpa lo tenían claro. Después de varias peleas y de recuperar viejas antinomias que habían dividido a los argentinos, los justicialistas sabían que debían acompañar a la presidenta de la Nación o al presidente del Partido en el acto que hicieran.

Las discusiones en la Unidad Básica empezaron temprano. El 29 de octubre aún no estaba asegurada la presencia de la agrupación en el acto que se decía haría el Partido Justicialista en la Quinta “17 de Octubre” ubicada en el Municipio de San Vicente. Las razones eran muchas y todas ligadas a las distintas internas propias de una agrupación política. Esa tarde el representante del intendente había afirmado que su jefe no asistiría a ningún acto al que fuera el ministro del Interior, quien días antes había dicho que se estaba llegando a un acuerdo con su opositor local, Franco Buendía. Si bien la opinión del representante era importante, política y económicamente, no sería la única escuchada.

En los días siguientes las discusiones se fueron sucediendo y los circunstanciales organizadores de los distintos actos que se planeaban día a día, se debatían entre pantallas gigantes y micro estadios locales. Todo dependía del quiénes irían, qué se dijera y quiénes serían oradores. Vi construir y destruir varias veces distintos discursos de incontables dirigentes. Realizar un acto no es tarea de dos o tres días y mucho menos el del “17 de noviembre”.

La mañana del sábado 1° llegué a la Unidad Básica antes de lo habitual, estaba planeado un asado para la cúpula al que me habían invitado con la excusa de compartir una reunión de toma de decisiones y, la oculta intención de que con mi presencia se silenciara a quienes hubieran querido tirar por la borda la realización de todo acto, limitando la participación del intendente a una solicitada en los medios locales saludando a la militancia, sabedores de que las razones del cambio de un acto de la importancia de éste, por una solicitada, hubiera encontrado primera plana hasta en los medios nacionales.

Esa mañana sentí que la interna estaba más caliente que nunca. Al llegar los autos de la Municipalidad empezaron las sorpresas. Eran tres autos y del primero bajó entre otros el secretario de Gobierno del Municipio. Íntimo colaborador del ex presidente y hombre fuerte de la política nacional. Del segundo auto bajaron concejales y algunos funcionarios locales. La mayor sorpresa estaba en el tercer auto. El mismísimo señor intendente junto a dos diputados provinciales y un diputado nacional. Ahora sí que se había calentado la Unidad Básica. Ni en su inauguración los compañeros de la Villa Espera habían visto pasar por el umbral a tantos pesos pesados del Partido.

Los saludos de rigor y las sorpresas estaban a la orden del día. Todos se conocían pero hasta la madrugada del día anterior habían despotricado unos contra otros. Todos ahí y juntos. Mis anotaciones de esa misma semana habían quedado anuladas al ver a dirigentes que no podían cruzarse hasta horas antes, riendo de los mismos chistes. Quien me había convocado me pidió que lo entendiera y me dijo que sería imposible que yo participara de ese almuerzo por razones que ni valía la pena explicar.

Al salir rumbo a mi casa pensé en que esa tarde se cocinaría en ese asado no solamente un costillar de cerdo al que le había prometido fidelidad, sino también la política local y, sobre el postre, las alianzas a niveles provinciales y nacionales. Solo me quedaba volver el martes y tratar de encontrar interesados en pasarme detalles y razones que explicaran cada una de las decisiones que en ese momento no imaginaba y que al conocerlas me parecerían incomprensibles.

Caminé unos veinte metros hasta la camioneta de uno de los participantes del cónclave y pedí fuego a los muchachos que imagino serían choferes de unos y custodios de otros. “Compañero, tanto tiempo sin vernos”, dijo uno de los parados y al verlo recordé a Juan Simpatía, ex candidato a concejal del vecino Municipio de Puerto Paz y actual colaborador del secretario de Gobierno local.

– Juan, que alegría verte, ¿qué haces vos por acá?
Estoy con Alberto, colaborando un poco, es que se vienen tiempos difíciles. ¿Y vos qué haces?
Estoy escribiendo una nota sobre la política y el acto del 17 de noviembre, ¿sabés algo de eso?
Sí, hay un quilombo bárbaro. Ayer nos quedamos hasta las dos de la mañana. Alberto estaba como loco. Pero metete, seguro que no te vio.

Con su consejo volví a la Unidad Básica y por suerte no habían pasado aún para el patio donde sería el gran evento. Disimulé con uno de la agrupación que estaba asistiendo a los jefes y alcancé unos papeles hasta que Alberto me vio y saludó con sorpresa. Minutos más tarde era parte propia de la Unidad Básica.

Llegó el momento de encarar el costillar y estar alertas a las distintas discusiones. Las que importan son las que se dan entre dos o tres, las multitudinarias son solo para hablar de futbol. Alberto me sentó a su lado y eso me dejó en un lugar preferencial. El primero en hablar con él fue el intendente, pero estaba del otro lado y el tono era bajo. Por la cara del diputado provincial sentado en frente, la charla no era amena. En esos ámbitos la jerarquía de gobierno no cuenta y el secretario municipal tenía más “credenciales” para la toma de decisiones que el propio intendente.

Ese sábado, después de muchas vueltas y dos discusiones fuertes se resolvió participar del acto que organizara el Partido Justicialista presidido por el ex presidente de la Nación, Néstor Kirchner. Que el intendente debía publicar una solicitada en los diarios locales saludando a la militancia por su “dedicación y empeño en mantener encendida la llama de Perón y Evita”. Ese mismo día se resolvió que en esa solicitada el intendente no debía hacer una referencia al acto central en San Vicente y que debía firmarla como presidente del Partido a nivel local.

Todo estaba resuelto y yo camino a casa. El sábado del costillar había sido muy interesante. Había jurado a Alberto, el secretario de Gobierno, que no trascenderían las discusiones de las que había sido parte y sabía que cumpliría con eso. Solo estaba autorizado a contar -y después del acto- lo resuelto. Sentía que llevaba secretos de Estado y al llegar a mi auto estacionado en la YPF que está en la ruta 327 supe que esa tarde se había acordado mucho más que la participación en un acto. Que me llevaría varios días procesarlo. Supe que había estado en el asado en el que había que estar.


Cuando nos acercamos al palco, desde donde ya estaba hablando el presidente del Partido, divisé las caras a su alrededor. Estaban ahí todos juntos. Los que habían comido el costillar a mi lado y resuelto poner el nombre del intendente junto al de Kirchner. Estaban ahí mirando y aplaudiendo. A un costado y con una sonrisa cómplice el secretario de Gobierno. Tenía la cara de quien cumplió con su trabajo. Lo saludé con un gesto que contestó con una sonrisa. La política es eso: una foto, un acto. En el lenguaje de los políticos dice mucho más una imagen que mil palabras. Son los políticos parte de nuestra sociedad, somos todos políticos en mayor o menor medida. Kirchner tenía su acto con todos los intendentes del conurbano a su alrededor y el secretario de Gobierno su imagen completa. Yo tenía mi crónica que superaba las mil palabras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s