Otra vez sopa

Desde el efecto jazz y el plan B para los más poderosos, hasta la batería de medidas anti jazz y pro cumbia, tango, o lo que sea.

El gobierno de Cristina Fernández trabaja. Según cuales sean los intereses que directa o indirectamente, consciente o inconscientemente se defiendan, nos acercaremos a Guillermo Moreno o Hugo Biolcati al analizar cada resolución del Ejecutivo. Que nadie se sienta mal por esto. Señores, sabíamos que se nos venía una difícil, sabíamos que algunas resoluciones nos encontrarían rápidamente ubicados y, con el correr del tiempo, otras descubrirían nuestro verdadero lugar ideológico. Todos somos críticos, solo que elegimos a nuestros interlocutores.

Hay dos formas de ubicarse ideológicamente: por adhesión o por oposición. En 1995, mientras se definía la campaña presidencial y las opciones fuertes eran Menem – Ruckauf y Bordón – Álvarez, yo apoyaba la reelección. En ese año cursaba quinto año en un colegio de centro izquierda y las únicas personas que me acompañaban en las discusiones eran tres infiltrados en el politizado instituto: una modelo, un terrateniente de apellido patricio y un pro militar. Los tres parias y yo. Reconozco que mi defensa del gobierno de Menem ese año me generó dudas. Yo era peronista. Defendía la estabilidad económica por sobre todas las cosas. Justificaba mi voto en la enorme necesidad de los que menos tienen en tener una moneda previsible. La Argentina había vivido 5 años antes una hiperinflación.

Hoy defiendo a este gobierno. Más por sus intenciones que por sus actos, debo reconocerlo. Pero lo defiendo por lo contrario a lo que me ocurría en 1995. Hoy ver a quienes están enfrentados a este gobierno me hace cada día más kirchnerísta.

Ayer, Cristina anunció nuevas medidas. Esta vez le tocó el turno al sector agropecuario. Al campo argentino. Cabe un paréntesis en este caso para aclarar que si del campo argentino se habla, hay que tener en cuenta o recordar a más de uno cuales son los límites de este país: desde Tierra del Fuego hasta la Quiaca. Nada de la Pampa Húmeda, que el país es más grande, señores.

De las reducciones a la mitad en las retenciones a los productos del NOA, NEA, Cuyo y Patagonia nadie dice nada. Solo nos ocupamos de la Soja. Vea, la Soja da ganancia! No volvamos sobre esto. Sigue dando ganancia.

Ahora bien, el Trigo y el Maíz dan perdida, es cierto. Aún con la retención a las exportaciones 5 puntos menor a la que tenían al momento de siembra, da pérdida por la caída de los precios internacionales.

La administración de Cristina Kirchner ha resuelto acompañar a los empresarios agropecuarios de la Pampa Húmeda, a esos mismos empresarios que se negaron con avaricia y egoísmo a compartir las ganancias, con sus pérdidas. Acompañar no es asumir. Acompañar es compartir. Si el Ejecutivo redujera aún más las retenciones los empresarios solo tendrían ganancia, no la que tuvieron, pero ganarían. El único perdedor sería el Estado, es decir todos los argentinos. La discusión es vieja y aburrida.

La crítica sin vergüenza de los empresarios del campo sostiene que al momento de la próxima siembra, estas retenciones con estos precios internacionales solo conseguirán que todos siembren exclusivamente Soja. Para los que no saben de campo, les cuento que la próxima siembra es en junio de 2009. Ellos dicen que nadie sembrará entonces ni Trigo ni Maíz. Ahora yo les propongo un pequeño ejercicio de honestidad intelectual: el Poder Ejecutivo no puede subir las retenciones, por imposibilidad política, no jurídica, ¿Qué pasaría si hoy bajara las retenciones aún más de lo que las bajó? ¿Podría subirlas en junio si los precios internacionales recuperaran su valor?

Está claro que la ley que el lobby agropecuario impidió hubiera beneficiado al empresariado rural. Sin embargo siguen desconfiando de este gobierno. Siguen creyendo que su único interés es destruir al campo argentino para que lo pueda comprar después Kirchner, al que acusan de violar medio código penal. Solo falta que digan que les toca el culo a las chicas de alguna escuela secundaria.

Cada vez con menos paciencia, les deseo las felicidades que a vuestras creencias correspondan.

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2 comentarios en “Otra vez sopa

  1. Dejando de lado los intereses económicos y la ideología política, a mi este gobierno me genera confusión. A saber, después de mofarse ante el mundo de que Argentina no necesitaba un plan B, que funcionaría la errática teoría del “desacople” para los países emergentes, la Presidente anunció un paquete de medidas de corto plazo tras otro, inclusive 2 anuncios en un día. Sin dudas, un reflejo de que no hay una visión estratégica.
    En segundo lugar, deberíamos dejar de lado el discurso barato respecto de más o menos Estado. ¿Acaso alguien duda hoy que mercado y Estado deberían ser complementarios, que la famosa mano invisible” hace tiempo que pasó de moda, igual que el Comunismo? El debate se vuelve más interesante si pensamos como lograr un “mejor” Estado. Y acá Cristina falla nuevamente, porque no se aprecia un esfuerzo por mejorar las instituciones. Por el contrario, el INDEC hace tiempo que dejó de ser creíble, el Parlamento no puede modificar los proyectos, tan solo aceptarlos o rechazarlos pero sin agregar una “coma”. El jefe de gabinete hace las veces de un vocero de prensa en los programas de TN, y el personal que compone la función pública no es seleccionado en base a criterios de eficiencia y transparencia.
    En lo que respecta a las cuestiones técnicas, sí celebro la decisión y voluntad de alcanzar y mantener estos últimos 5 años un alto nivel de Reservas y un Superávit del orden del 3 % del PIB. Pero estas medidas deberían ser acompañadas por una política antiinflacionaria, por una política de promoción de exportaciones y fundamentalmente por una estrategia orientada a agregar valor e industrializar nuestras materias primas. Las medidas pro-consumo son populares pero ya tenemos experiencia suficiente que no se crece sustentablemente a base de consumirnos lo que producimos. Por eso, más que confrontar con el campo, debería empezar a pensarse como volverlo complementario con la Industria Nacional. ¿O acaso alguien piensa que es suficiente con un dólar a tres pesos?. La creación de los ministerios de Ciencia y Tecnología y Producción es un buen paso, pero hay que ponerlos a funcionar con gente capaz y apolítica.

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