Palabras de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández

Foto, Presidencia de la Nación

Foto: Presidencia de la Nación

Buenas tardes a todos y a todas, desde hace décadas nunca estuvieron tan bien poblados los jardines de esta Residencia de Olivos. Aquí puedo ver las caras de muchos argentinos y argentinas comprometidas desde hace mucho tiempo, algunas décadas y otros de toda la vida; algunas de cuando salieron a buscar a sus hijos y se encontraron con el pueblo, otros que desde muy jóvenes abrazaron la militancia política y social, con un compromiso frente al egoísmo, y muchas veces la avaricia de los que nunca entendieron que en la solidaridad y en el crecimiento parejo de nuestra sociedad está la clave para la felicidad en serio de todos los argentinos.

Permítanme en esta tarde tan especial, después de haber vivido ayer en la otra punta del país, a diez kilómetros de la frontera de la hermana República de Bolivia, el drama de otros argentinos que, como lo dije ayer, fueron azotados por la naturaleza, pero el verdadero problema, la verdadera tragedia es la pobreza estructural. Cuando uno llega allí y se encuentra con hermanos que pese a vivir en una tierra que produce todos los días 23 millones de metros cúbicos de gas, pero ese pueblo no tiene gas; cuando a numerosos argentinos todavía les falta el trabajo, advierte que a pese a todo lo que ha hecho este Gobierno, en las últimas décadas ha sido el que más viviendas ha construido, el que más escuelas ha levantado, hemos incorporado a millones de argentinos al sistema de agua potable y de cloacas. Pero todavía falta, porque son décadas y décadas de abandono y de resignación.

Entonces cuando los veo a ustedes, cooperativitas, agricultores, hombres y mujeres del pueblo que poco tienen peor igual piensan en el otro, en el que tiene menos que ustedes, permítanme decirles que son estos momentos, como ayer cuando los pibes con la Bandera Argentina me abrazaban y me besaban diciendo “somos argentinos”, es ahí donde me siento más orgullosa que nunca de ser argentina.

Estas medidas que hoy presentamos y que, como bien decía Alicia, significan haber incrementado el presupuesto del Ministerio de Acción Social en un 656 por ciento, se han podido hacer también porque se ha articulado un modelo de trabajo y producción que ha generado las posibilidades económicas para que el Estado pueda tener estas políticas, que no son asistencialistas, sino que por el contrario, son promocionales y de inclusión social. Tal vez agua potable, redes de gas, electricidad, para otros argentinos que tienen la infinita suerte de poder abrir en su propia casa una canilla y que salga agua caliente o fría, que pueden prender la hornalla sin garrafa o sin tubo de gas, y cocinar, limpiar, asearse, estas cosas sean cuestiones menores, pero todavía tenemos 20 millones de argentinos que no tiene acceso a las redes cloacales, y 11 millones de argentinos sin acceso al agua potable. Lo que pasó ayer en Tartagal es también, a pesar de ser la naturaleza la causante, el problema de la pobreza estructural, porque las casas se le inundan siempre a los pobres, las casas que se caen y se destruyen son siempre de los pobres, sea por inundación, por el alud.

Es entonces hora de que todos los argentinos, sobre todo aquellos que han tenido la inmensa suerte de ser más favorecidos en la vida, entiendan la necesidad de contribuir para lograr más justicia para todos los argentinos, justicia que también tiene que ver con una equidad no solamente en lo social sino en lo geográfico. Yo lo decía ayer, ese NOA y ese NEA atravesado por la pobreza estructural, donde se van a necesitar décadas y décadas de inversión para poder superar tanto abandono y tanta injusticia. Ese debe ser el compromiso no solamente de un gobierno, sino de todos los argentinos.

Cuando yo por allí siento reclamos acerca de tal y cual excepción impositiva, hacia sectores que son productivos y muy importantes, pero que han tenido la suerte de tener grandes rentabilidades, y cuando ayer en Tartagal veía eso, pensaba en muchos hombres y mujeres con responsabilidades institucionales que también deberían ver eso rincones de la Patria para entender que es necesario seguir construyendo este modelo donde podamos, más allá de las ubicaciones que cada uno elija, la necesidad de tener un país diferente, más solidario, más inclusivo. Hemos avanzado mucho en estos casi 6 años juntos, pero tenemos que hacer todavía más, porque cuando dije ese 10 de diciembre que mientras haya un pobre en la Argentina nadie puede sentirse bien y conforme, no lo dije como un slogan, . Lo digo porque lo siento acá, porque te hierve la sangre cuando ves tanto egoísmo, tanta avaricia y tanta pobreza al mismo tiempo.

Yo les pido a todos los argentinos que me ayuden, que ayuden a esta Presidenta, no porque no tenga la fortaleza, sino porque necesito de la ayuda de todos los argentinos, que todos podamos tender la mano solidaria para aquellos que todavía no tienen nada o que teniendo tan poco, han vuelto a perderlo todo. Necesitamos corazones más abiertos, mentes más generosas. A todos siempre nos gusta ganar un poco más, está en la naturaleza humana, pero tenemos que entender que necesitamos un país más justo, que la redistribución del ingreso no sea solamente una palabra para decirla en la plataforma o en las campañas electorales. La redistribución del ingreso, argentinos y argentinas, debe ser un compromiso de todos, sobre todo, en este mundo tan contemporáneo, tan actual y en el cual hemos visto como se derrumbaban los paradigmas y, fundamentalmente, aquellos pensamientos que atacaban duramente a este Gobierno por decir que sostenía un proyecto inviable en términos económicos.

Deberán aprender todos y de una buena vez por todas, que la economía no es solo una ciencia de números, es una ciencia social y que solo reconoce su objetivo cuando logra que los derechos a la alimentación, a la vivienda, a una jubilación digna, a un trabajo digno, son los derechos de todos los argentinos. Yo me enorgullezco de pertenecer a este espacio político que ha dado grandes batallas en la redistribución del ingreso y que las voy a seguir dando con todo lo que sea necesario poner de mi persona, de mi Gobierno para convencer uno a uno a todos los argentinos que en este momento necesitamos estar más unidos y solidarios que nunca, porque va a depender mucho de cómo afrontemos este vendaval que, precisamente, como siempre lo hemos sostenido en estos años que hemos compartido tantas cosas, haciendo hincapié en este mercado interno, en nuestros consumidores, en nuestros hombres, en nuestras mujeres, en nuestro comercio, en nuestros tributistas, todos contribuyendo a sostener este modelo de crecimiento que ha incorporado a tanta gente a la posibilidad de un trabajo digno y de una jubilación, derechos que algunos creían perdidos para siempre. Esto también exige, argentinos y argentinas, mucha responsabilidad, porque ese aumento del Presupuesto para monotributistas, para familias, para chicos, para trabajos inclusivos que se suman a todas las medidas proactivas que hemos venido desarrollando hacia todos los sectores, sin excepciones, de la agricultura, de la ganadería, de la industria, del comercio, se logra solamente si el Estado administra correctamente sus cuentas. Porque yo muchas veces escucho, por un lado, reclamos de bajar tal o cual cosa y, por el otro, al mismo tiempo, de aumentar la protección social, más jubilaciones o más salarios.

Tiene que también haber una fuerte responsabilidad en las dirigencias políticas de todos los sectores y de todos los estamentos para saber que no hay milagros, que es necesario también que aquellos sectores que más poder de contribución tienen, contribuyan a seguir sosteniendo el modelo porque también es para ellos. Este modelo no se sostiene sin un tipo de cambio competitivo y un tipo de cambio competitivo no se sostiene sin un Banco Central con reservas y un superávit. Es todo un modelo macroeconómico que nos ha permitido a nosotros, los argentinos, salir del infierno. Esto que está pasando en el mundo pasó en la Argentina en el 2001 y algunos protagonistas estelares de aquellas épocas parecen olvidarlo. Yo no los voy a recordar, confío en la memoria del pueblo. Lo importante, no es acordarse de los que fracasaron, lo importante es que nosotros seamos capaces de seguir construyendo todos juntos, unos con los otros, este proyecto que nos representa a los argentinos. Quiero decirles, para terminar, que el compromiso es el mismo de siempre, no empezó un 25 de mayo de 2003; yo nunca creo, como a algunos les parece, que la historia empieza cuando uno llega, no, la historia empezó mucho antes, la escribieron otros y, simplemente, algunos que desde muy jóvenes creímos en estas ideas, en que era posible tener un país incorporado al mundo pero desde un proyecto propio y desde una identidad propia, tomamos las banderas y empezamos a recorrer el camino ese 25 de mayo del 2003.Hoy las banderas no las llevó yo y un grupo de dirigentes, esas banderas las llevan ustedes, miles y miles, millones y millones de argentinos que han vuelto a creer en su patria, que han vuelto a creer en su país porque han vuelto a creer en ellos mismos cuando los habían convencido de que nada podíamos cambiar ni nada podíamos transformar.

Acá estamos, argentinos y argentinas, comprometidos con nuestra historia, con el presente y con el futuro. Gracias y muchas fuerza, a seguir trabajando como siempre, con la misma fuerza, con la misma pasión y con la misma entrega. Muchas gracias.

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