La manija de Cleto. Por Santiago Varela

En el Congreso el ambiente suele estar caldeado, pero ahora con el asunto del calentamiento global y el calentamiento propio de las épocas preelectorales, el salón de los Pasos Perdidos estaba que ardía.

– Esto de tener elecciones cada dos años es insalubre –se quejaba un senador un tanto obeso que iba por su septingentésimo quinto café del día–, aumenta el colesterol y atrae a los triglicéridos.

– ¿Los triglicéridos? –preguntó un despistado–.

– Debe ser un grupo folklórico, como los de la Mesa de Enlace –contestó un notero que estaba a la pesca de alguna novedad–.

– Ustedes jodan, pero a mi el estrés me mata –confirmó el senador–.

– No te preocupéi nero –sugirió un diputado cordobés–. Tu muerte no será en vano. Algo se nos va a ocurrir para sacarle el jugo políticamente.

– Y además vas a escuchar cosas que ni te imaginabas que dirían de vos –intervino un secretario–.

– Las voy a escuchar siempre y cuando en el cielo tengan televisores –respondió el gordo mientras hacía cuernitos con los dedos–.

– ¡Televisión! Ésa es la palabra –señaló un asesor de imagen–. Antes, los velorios se hacían para que lloraran los parientes y amigos; hoy, gracias a la televisión que lo muestra todo, los velatorios sirven para aparecer en primer plano y convertirse así en la figura descollante del evento sin necesidad de tener que ser el muerto.

– No jodamos con la memoria de Don Raúl, que fue un grande –se encrespó un radical de la primera hora–.

Comentario razonable, teniendo en cuenta la cantidad de ex presidentes que quedan, aquí y afuera, y que justo le haya tocado a él.

– Ni se nos ocurre hablar mal de Don Raúl –negó un peronista de la primera hora, aunque no se sabía si era de la primera hora del bloque del PJ, de la Unión Peronista o del FPV–. Yo me refiero a la actitud de Cleto Cobos, el vicepresidente más fotografiado del sistema solar, desde el Big Bang hasta hoy.

– Cobos… Cobos… me suena –dijo el notero–.

– Sí, el Cleto, que cuando entraba el féretro de Don Raúl al Congreso llevado por los granaderos, como marca el protocolo, se tiró con tanta vehemencia para poder agarrar una de las manijas, que casi le saca el morrión a uno de los milicos.

– Una manija no, la manija –corrigió alguien.

– A lo mejor de chiquito quería ser granadero –apuntó un diputado con ánimo conciliador–.

– ¡No señor! –gritó un kirchnerista de la primera hora–, aunque fuera de un jonca, quería la manija ¿O preferís que llame a un psicólogo para que te explique lo que significa ese gesto?

– Agarrar la manija significa desear agarrar la manija –terció un psiquiatra que atiende en el
Congreso.

– Gracias.

– Gracias las pelotas, son 150 pesos –contestó el psiquiatra–.

– ¡Eso es una infamia! –se interpuso una señora cobista de la primera hora–. Cleto no tiene más aspiraciones que terminar el mandato que le dio el pueblo.

– Escuchame, tierna –dijo un cafetero–, que a Cleto lo haya votado el pueblo es como pensar que vos le regalás un chupetín al hijo de Brad Pitt porque el pendejito es un amor. No jodamos.

– Lo que yo les puedo decir –acotó una jubilada que se quedó en el Congreso desde la época de Norma Pla– es que Cobos tiene un problema existencial: cobra el sueldo por ser oficialista pero labura como opositor. Eso raya a cualquiera.

– A cualquiera que no sea Cleto –se escuchó–.

– Lo que pasa con Cobos –señaló un interpretador profesional– es que de tanto andar con la
Carrió, le agarró un ataque místico; ahora que Alfonsín está a la diestra de Leandro N. Alem, Cleto se cree el apóstol Pedro al que le han dicho: “Tú eres Cleto, tomarás el Partido Radical Residual y sobre esta roca lo refundarás y la transversalidad no prevalecerá contra el”.

– Palabra del Señor… –salmodiaron tres viejitas que estaban rezando a San Kunkel, virgen y mártir–.

– Él cree que en su rol de apóstol de Don Raúl –continuó el interpretador– recibió el mandato divino de unificar el partido y conducirlo a través del Sinaí de las internas ¿No vieron que cuando el féretro iba por Callao, él parecía el Papa repartiendo bendiciones a diestra y siniestra?

– Conducirlo las papafritas –saltó un radical de la primera hora–. Nosotros, en la provincia, hace rato que tenemos nuestro aparato listo para ganar.

– Perdón –intervino un duhaldista de la primera hora–, pero en la provincia el único aparato es el nuestro; lo de ustedes, con suerte, podrá ser un aparatito… y gracias.

– Sí, claro –marcó con sorna un taquígrafo–, mirá qué aparato tiene Duhalde que puso como candidato en la provincia a un tipo rubio, de ojos celestes, colombiano, empresario, con un tatoo en japonés, ricachón por herencia de papá, que estudió en una academia militar de Canadá y que tiene la bendición de Macri (h)…

Aquí fue donde varios de los presentes miraron al techo, haciéndose los distraídos, porque en este aspecto digamos que el muchacho no es precisamente lo que podría llamarse el arquetipo del candidato peronista del conurbano, el paradigma del habitante del tercer cordón, el representante natural de los muchachos del bombo de la Matanza…

– Pero algún mérito debe tener… –lo defendió una diputada–.

– Eso es cierto, tiene el mérito de tener suficiente guita como para comprar los méritos que necesite –aseveró alguien–.

– Con eso estoy de acuerdo –concilió un diputado peronista que traía un sapo atado en la cabeza–.

– ¿Qué hace, doctor, con ese batracio? –interrogó una secretaria–.

– Pertenecen a la misma familia de sapos que nos tuvimos que tragar tantas veces y que ahora los usamos para que se morfen a los mosquitos y protegernos del dengue.

– ¿Qué es el dengue? –preguntó un despistado–.

– Debe ser un baile, como la salsa o la rumba, que ahora se puso de moda –contestó el notero–.

– Ustedes hablen, no más –se enojó un alfonsinista de la primera hora–, pero lo cierto es que los radichetas, gracias al gesto de Alfonsín de pasar a la inmortalidad en plena campaña electoral y con Cristina de viaje en Londres, estamos renaciendo como el ave Fénix.

– El problema es que el ave Fénix éste viene con la cara de Cleto, y que además de los radicales, también se lo quieran embuchar Lilita, los PRO-peronistas, la Mesa de Enlace y cuanto muñequito ande por el lado de oposición.

– Ojo –advirtió un senador de la patria sojera– que si vamos separados en muchas boletas opositoras, se nos puede hacer contra. Dividirse es de zurdos, no confundamos…

– Tiene razón –opinó una señora gorda que repartía estampitas con la imagen de Castells, Miguens y Barrionuevo, los tres santos juntitos–,  los opositores, aunque pensemos distinto, debemos ir juntos para voltearla a Cristina por lo que está haciendo mal.

– No te equivoques –dijo uno que sabía– no es por lo que está haciendo mal, sino por lo que está haciendo bien…

– Se igual…

– Sólo falta que ahora pretendan que Cobos, a quien primero echaron los radicales y después echaron los peronistas, encabece una lista de unidad de la contra.

– Lo que pasa es que ser vicepresidente electo y ser opositor es más raro que … Fijate que ahora no va a la convención en Mar del Plata.

– No va porque el último presidente en ejercicio que concurrió fue De la Rúa y Cleto sabe que cada día se le parece más y la idea no le gusta –aclaró uno con toda la mala leche.

– ¡Yo tengo la solución! –exclamó Miguel del Sel, que piensa presentarse en el padrón femenino como la Porota–. Que se presente como candidato testimonial.

Lo dijo y la verdad, nadie estaba muy seguro de si trataba de hacer una broma… o no…

_____

Publicado en Miradas al Sur el domingo 19 de abril.

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Breve Comentario. Por IGB

Solo leerlo lo trajo a Tato. Que ganas de oírlo ahora. Con todo lo que está pasando. Que claro es, que evidente es.

Todos juegan un paso como nuevo, original e innovador. Aunque van página a página recorriendo el manual de la política histórica partidaria. Falta poco para que podamos decir directamente cuales serán las actitudes y que dirán en sus discursos.

Como a Mafalda, me da una alegría especial cuando hay elecciones. Cuando los políticos empiezan a mover sus fichas y a buscar su lugar en la cancha para dejarse ver y hacer un buen partido. Me gusta aun en sus disparates, en sus bizarreadas.

Banco el quilombo político. En un país como el nuestro, a quienes les interesa la política desde la gestión y ponen su cara para ver si el pueblo los quiere o no, les tiene que correr sangre por las venas. Tienen que ser viscerales. Tienen que pelear los lugares en las listas como las vedetes del Maipo pelean el cartel. Tienen que enfrentar al otro con ideas, luego destruyendo las contrarias, ridiculizándolas, después se embarra la cancha si es necesario. Hay que poner huevos y demostrar interés.

El kirchnerísmo propone que los intendentes sean candidatos a concejales, que los gobernadores sean candidatos a diputados en otras provincias, que los ministros sean diputados nacionales, provinciales o concejales, y en breve que asuman sus nuevos cargos electivos pero sin renunciar a sus actuales. Solo falta que la presidenta sea candidata a concejal en Purmamarca y asuma!

Los radicales son criticos de ello. Claro que también se presentan a elecciones. Si se muere Alfonsín, justo cuando la presidenta está de viaje. ¡¡¡Vamos Cobos por todo!!! Manoteá una manija del jonca, y los granaderos que reclamaste  en Yapeyú, que se jodan por dejarte. Ese lugar es tuyo. La foto está ahí. Caminá al frente de la caravana saludando a las multitudes que te ovacionan en Callao y Santa Fe, y no te preguntes por qué razón hace dos años, cuando estabas en la otra campaña, era en la Matanza y no ahí la ovación. Que importa eso. Vamos Cobos. Morales. Si sos presidente del partido radical, justo cuando el ex presidente estira la pata, salí a la cancha con los tapones de punta, aprovecha el espacio para armar, y ponelo a Ricardito en la lista y que la encabece si es necesario. Vamos con Alfonsín a la victoria. Dale, que para algo se murió justo ahora. Era un estadista o no era un estadista. Que la Juventud Radical (seguramente los hijos de la JR) cante en el cementerio de la Recoleta: “Volveremo-volveremo, volveremo sotra ve, volveremo a ser gobierno, como en el ochentaytre!” Vamos Cobos, Morales, Carrió, Bullrich, Nosiglia, vamos que el estadista allanó el camino y pasamos todos sin que nadie se dé cuenta.

El siglo XX fue un cambalache según el gran Enrique Santos Discépolo y lo bautizó así recién en 1934 ¿Se imaginan si lo hubiera vivido entero? Los de la cumbia villera son carmelitas descalzas para los nombres al lado de lo que hubiera sido Discepolín.

Aprovechemos que nadie bautizó aun el XXI y metámosle para adelante. Que Carrió vuelva a la UCR, total Alfonsín ya murió. Que Ricardito encabece la lista, gracias a que Alfonsín recién murió. Que Cobos vuelva al partido, total lo perpetuo dura solo dos años.

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