El día después de ayer nunca llega

Algo ocupado con otros menesteres y bastante lejos de las computadoras como proveedores de información y maquinaria fácil para divulgar comentarios. Finalmente acá estamos.

El 28 de junio nos quedó lejos. Análisis sobre lo ocurrido se pudieron leer por todas partes. El consuelo o la bronca estuvieron a la orden del día. Perder y ser democrático no es positivo. Varios opositores extremistas quedaron en evidencia con declaraciones como “y? qué me decís del voto del pueblo? te arrepentís o no?” y exabruptos similares nunca simpáticos.

Más allá de todo, el 28 de junio notamos que algo andaba mal. Notamos eso y seguimos para adelante. El análisis de la derrota queda para otros. Ni sabría hacerlo ni ganas tengo. Perdimos y punto. Perdió el proyecto que creí era la mejor opción.

Solo queda, mirando los años que siguen, repensar estrategias y avanzar. Tal vez más lento, pero avanzar. La gente votó este proyecto por cuatro años. Cuando hubo de profundizarlo se opuso. Solo hay que seguir, tal vez sin profundizar. Aunque cueste creerlo, así parece ser la opinión de las mayorías.

Sin embargo, es divertido verlos ahora. Luego de la convocatoria al diálogo hecha dos semanas después de las elecciones, y con las presiones propias de quienes ganan, siguen sin saber donde queda el norte. Se los ve chocándose en los pasillos de los canales y se los imagina aun más perdidos en los pasillos del Congreso. “El gobierno no acusó la derrota” es la respuesta más rápida a toda pregunta incomoda. La idea de seguir echando culpas al otro es la más usada por los legisladores en ejercicio y más aún por los electos de la Coalición Cívica, el PRO y sus derivados, la UCR y sus aliados, etcétera. El gobierno sin tiempos para vacaciones y con una agenda nacional e internacional bastante cargada siguió trabajando. Algunos cambios en el gabinete, en las formas, en las conferencias de prensa, en la convocatoria a los ganadores a un diálogo político, a las fuerzas productivas, son parte de los pasos que dio para mostrar su aceptación del revés electoral, aunque por poquito, de junio pasado.

Luego de la convocatoria hecha por la Presidenta en primer término y por el ministro del Interior después, ir o no ir fue la duda generalizada. Dudaron unos, acudieron otros. El día después dejó a los ausentes mal parados y a los presentes como verdaderos hombres de la democracia. Lecturas propias, pero imagino que comunes a todos. La ventaja de gobernar es que la agenda existe y eludirla es solo un permiso que tuvo Fernando De la Rua y que por otro lado es mejor no recordar. Los que son opositores tienen los días más difíciles. Buscan temas para debatir, pero ya sin los mensajes electorales, ya sin el interés de captar votos. La suerte ya se jugó. Ahora lo que se proponga debe tener fundamento. La reducción a cero de todas las retenciones, la baja del IVA y la asignación universal por hijo son propuestas contradictorias e impracticables en suma. Ahora la propuesta debe tener sustento. Ahora las reducciones impositivas deben estar cubiertas por ingresos alternativos para evitar el desfinanciamiento del Estado. Ahora hay que ser serios. Ahora hay responsabilidades que hasta hace poco eran remotas. Ahora no alcanza con proponer lo políticamente correcto. Ahora hay que proponer lo económicamente viable. Los de la derecha sostienen las bajas impositivas generalizadas, mientras que sus aliados de centro izquierda, peronismo o socialismo son más cautos y hablan de responsabilidad social y protección de las cuentas fiscales de la Nación.

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Desde el programa de radio “Boca de Urna” hemos conversado antes de las elecciones con Margarita Stolbizer, Fernando ‘Pino’ Solanas y Edgardo Depetri entre otros. Cada uno planteaba su escenario de futuro. Cada uno imaginaba un lunes 29 distinto. Todos, ellos y nosotros, nos encontramos el 29 más perdidos que “ñoqui” un 1º de mayo. Dos semanas después retomamos las conversaciones con los protagonistas, los analistas. Seguimos buscando con estas conversaciones en la mañana de los jueves ideas para el futuro de este país. Ideas que no nos sienten en escenarios similares a los de junio, donde “Alica Alicate” pudo más que un millón ochocientos mil nuevos jubilados, donde “tengo un plan” pudo más que la reducción de la deuda pública y el desempleo.

Felipe Solá habló el día después del encuentro con Florencio Randazzo, y Fernando Braga Menendez la semana pasada. Desde su lugar nos contaron que pensaban del resultado y del futuro. Esta semana seguiremos buscando voces distintas. Seguiremos analizando la actualidad política de la Argentina. Seguiremos buscando a quienes desde su lugar ideológico nos ayuden a no perder las esperanzas en el proyecto que más ha hecho por los que menos tienen.

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Los programas que siguen y, poco a poco, los que pasaron, podrán encontrarlos editados en el blog.

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