Vienen por todo

Derecho a réplica

Por Lic. Norberto Itzcovich
Director Técnico del INDEC

Este diario brinda –por primera vez en la Argentina– la posibilidad de ejercer el derecho a réplica consagrado por la Convención Americana de Derechos Humanos y reconocido por la Corte Suprema.

Las autoridades del INDEC y la inmensa mayoría de sus trabajadores rechazamos enfáticamente las barbaridades vertidas tanto respecto de la elaboración de estadísticas en la Argentina como sus acusaciones respecto de la supuesta violación de derechos humanos por parte del gobierno nacional realizadas por el “consultor en temas estadísticos” Jean-Louis Boudin.

Tamaña impunidad y desparpajo sólo puede ser producto de la ignorancia de los verdaderos acontecimientos que ocurren en el INDEC y en el país o de la mala intención de los personeros que han traído al país al Sr. Boudin. Entre ellos se encuentran algunos de quienes tuvieron la responsabilidad en el Estado en que se encontraba el INDEC hasta principios del año 2007, pleno de errores de inconsistencia de datos, desactualización de los marcos muestrales, obsolescencia de las metodologías y de los años base, el desaprovechamiento de recursos y de valiosa información disponible, la falta de manuales de procedimiento y muchas otras falencias, sin mencionar algunos manejos dudosos con proyectos financiados desde el exterior como el Mecovi, en el que “curiosamente” desaparecieron algunos cheques.

Los que desde hace muchos años estamos en el INDEC conocemos cómo es el accionar de estos “consultores internacionales”. Acumulan experiencia y conocimiento en sus lugares de trabajo, en este caso el Instituto de Estadística de Francia y luego de jubilarse inventan ámbitos de discusión, reuniones internacionales, organismos que en realidad son sellos de goma y generan informes que nadie lee. Sólo sirven a ellos mismos, justificando sus cuantiosos ingresos dando opiniones sobre cualquier tema, pero que políticamente sirvan al mejor postor. No por casualidad desde la misma presidencia de Francia se comenzó a cuestionar la representatividad y la utilidad de las estadísticas, tal como estos consultores las venían concibiendo, reclamando que las estadísticas deben ser verdaderamente útiles para tomar decisiones no sólo para las “academias”.

Pregonan la independencia estadística respecto de la política, nunca de los intereses privados ni de los organismos financieros internacionales.

Refiriéndose al Índice de Precios al Consumidor que elabora el INDEC, el consultor Boudin sostiene que se toman los datos que proporcionan los funcionarios en lugar de la información de mercado, dejando así de lado los estándares internacionales. Evidentemente, al aceptar que hacía muchos años que no venía a la Argentina, quienes lo contrataron lo hicieron incurrir en una serie de errores. Con su ignorancia de la realidad del INDEC no hace más que subestimar el trabajo de los 1.500 técnicos y profesionales que todos los días realizamos nuestro trabajo con responsabilidad.

No nos engañemos: la mayoría de los críticos del INDEC, de adentro y de afuera, no lo hacen por amor a la excelencia metodológica. La patria consultora añora, sin duda, el presupuesto del INDEC –especialmente en un año en el que éste se incrementa para realizar el censo de población–, así como el acceso gratis –o a bajo costo– a información de carácter confidencial.

Recientemente, el INDEC ha cumplido el compromiso de publicar las bases de microdatos de la EPH, subsanando multiplicidad de errores que cometían en el tratamiento de la información –falta de métodos de imputación adecuados, de clasificadores homogéneos, de controles de calidad– muchos de quienes ahora traen al “experto internacional” al país.

Ni una sola palabra se ha dicho sobre las mejoras introducidas en el programa EPH, como en tantos otros, ni acerca de los inconvenientes encontrados y sus responsables, mostrando una vez más que el interés de la crítica es sólo económico o político, nunca científico.

Tampoco han hablado de las aberraciones metodológicas que se cometían en el anterior índice de precios –irrepresentatividad de la muestra de locales y de las variedades de las canastas, falta de tratamiento de outliers y de cambios de calidad, falta de manuales de procedimiento, inseguridad de la información, entre muchos otros–. Todas estas inconsistencias y aberraciones han sido explicadas por autoridades y técnicos del INDEC en innumerables ocasiones ante calificados usuarios nacionales e internacionales –incluido el FMI–. Además, esta información fue puesta, en sucesivos informes, a disposición de los miembros universitarios del Consejo Académico de Evolución y Seguimiento de los Programas que lleva a cabo el instituto oficial de estadística, los cuales deberán expedirse al respecto.

Los argentinos en general y los que trabajamos en el INDEC en particular ya tenemos suficiente con los voceros miopes, interesados y desleales autóctonos, como para que ahora se traigan “expertos” extranjeros para darles un supuesto lustre internacional a los personeros de los intereses antipopulares.

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Publicado en Crítica de la Argentina

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