Ladran Sancho

No se puede llevar adelante un Proyecto Nacional y Popular sin chocar con el enemigo…

“Lo meritorio de Posse es que dijo lo que toda la derecha piensa y no dice o lo dice con veladuras, con cautela, con esprit de finesse. Posse es a Macri lo que Cabildo a Morales Solá. Tengo un par de amigos en el Ministerio de Defensa que me han confesado su metodología: para entender qué quieren realmente decir, decir a fondo, los artículos de Grondona y Morales Solá los cotejan con los de Cabildo.

Pero, qué cosa con este gobierno de Cristina Fernández.

Confunde a tantos.

Me llegó un mail de un aprendiz de politólogo en el que se propone a la militancia aguerrida derrotar a los enemigos del pueblo, redistribuir la riqueza, terminar con el hambre, que no haya más pobres, que paguen más los que más tienen y conquistar una patria liberada. Se parece a la Proclama del ERP ante la asunción de Cámpora. “Este gobierno es reaccionario porque no va a expropiar a la oligarquía ni a los monopolios”, etc… El método es más que conocido, eterno: se ponen bien a la izquierda y acusan a todos los demás de posibilistas, cobardes o reaccionarios. Total, nunca van a ser gobierno ni tener que rendir cuentas. Las palabras les salen gratis. Las promesas también. Con sus grandes proyectos se compran una gran moral y desde ahí escupen a todo el mundo. Posse, sin embargo, no ve en este gobierno a un conjunto de posibilistas que no hacen nada por el pueblo. Ve troscos por todas partes. Ve marxistas. Ve montoneros. Ve gente con arito. Ve rockers que van a cantar con las Madres. Posse, en suma, no dijo su verdad. Dijo la verdad de la derecha argentina. Esa que no salió a condenarlo. Porque –por ahora con cautela– piensa como él. Tal vez la democracia esté en deuda con este hombre hasta los días de su ocaso, que ya llegaron.” José Pablo Feimann

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Muy bien.

Para los que quieren saber qué cosa es la derecha, ahí la tienen.

¿Por qué se quiere atornillar Redrado?

La respuesta es obvia.

Quiere ser expulsado por un gobierno popular. Quiere que lo echen. Quiere ser un héroe.

Y luego cerrar filas con Cobos, Macri, Carrió o quien mejor interprete lo que debería pasar de acá en más.

Me escriben amigos y preguntan ¿hay que pelearse, así con todos? ¿hace falta?

Pues bien: sí.

No hay manera de llevar adelante un proyecto nacional y popular sin chocar con el enemigo.

Lo otro, la alternativa que quieren registrar, es Duhalde.

Peronismo sin conflicto.

Sin Evita.

Sin oligarcas allá y nosotros acá, protegidos. Posicionados para atacar.

Peronismo descremado.

Sin Asignación Universal por hijo, sin aumentos para los jubilados, sin 6% del presupuesto para educación, sin subsidios para discapacitados, madres solteras o desocupados. Sin genocidas presos, sin cooperativas en todo el país, sin FFAA subordinadas al poder central. Sin alineamiento con Venezuela, Bolivia, Ecuador y, caramba, Cuba.

Peronismo sin Aníbal Fernández mandando a la concha de su madre a Carrió.

Sin la Compañera explicando que un vicepresidente traidor es un estafador.

Les contesto: sí.

Es así.

Porque son los mismos que inventaron el stand by y el blindaje.

Porque son los que nos quieren de rodillas.

Les digo más: cuentan con esa izquierda macanuda que no ve ningún problema en insultar al Gobierno de la Patria y juntarse con la Sociedad Rural o los representantes del Imperio.

Ahí pueden encontrar a Solanas, a quien Menem no le dio las Galerías Pacífico ni el Frepaso la candidatura a presidente. Escúchenlo haciendo de comparsa a los poderes supranacionales. Observen la decadencia de un director de cine que nunca pudo ser Leonardo Favio y ahora se conforma con remedar a Palito Ortega.

Que se cortaría una mano por ser el vice de Cobos.

Escuchen a los demócratas de Continental o lean a los de Clarín. A los que están pidiendo el golpe.

Es decir: el final de este Gobierno de asquerosos, de grasas, de impresentables.

Escúchenlos reclamar por una república alla Constitución del siglo XIX.

Pónganse en el lugar de aquel que, por primera vez en su vida, tiene algo. O recibe algo. Que no es escupido por el estilo Legrand. Que es alguien. Que cuenta con obra social, con asistencia. Que no lo dejan morirse aunque tenga ganas. Que se enteró que vale. Y que sus hijos también valen.

Háganse el mismo nudo en la garganta y acompañen a ese nadie y explíquense por qué hace fila para besar a la Presidenta y por qué la Presidenta (sí, la misma que usa Vuitton) se llena de lágrimas, mocos y besos tal cómo nuestra querida e inolvidable Compañera Evita.

Luego explíquenle a esa gente que Redrado tiene razón.

Que, siendo este el primer gobierno en cincuenta años que logra conformar un superávit hábil ni los periodistas, ni los conchetos delarruistas, ni el establishment están equivocados.

Tómense, entonces, un vaso de buen vino argentino y caigan en la cuenta de que no todo está perdido.

Recibido de:

Ricardo Luis Arriagada

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