Esa obsesión

Joaquín Morales Solá escribió su habitual columna de opinión en el diario La Nación. Luego de su lectura, se puede concluir que hay momentos para publicar y momentos para suavizar.

Se utilizan los mundiales de futbol para tapar las peores torturas, asesinatos, violaciones. Se utilizan los grandes acontecimientos para ocultar lo inconfesable. Dirá la presidenta luego, que en “letras de molde” se pudo leer a los periodistas, que por conveniencia mercenaria se les ha otorgado un prestigio inmerecido, criticar actos de gobierno solo por el hecho de producirse durante el Mundial de Futbol Sudáfrica 2010 (la itálica negrita no es cita de la Presidenta, sino mía).

Se dirá que durante el mundial se hicieron determinadas cosas que no hubieran podido hacerse en otro momento (confieso que en lo personal estaré atento para ver cuál es la próxima en un juego de ingenio que como previas puso: asignación universal por hijodesendeudamiento de las provinciasANSES pública por sobre AFJP privadasley de mediosjubilación de las amas de casajubilación sin aportes suficientes, más de 3 millones de netbooksAerolíneas Argentinas públicafutbol para todos, el salario mínimo más alto de suraméricaparitarias para todos los gremios, etcétera).

Se dirá mucho y mucho se dirá del Mundial con tal de evitar los destrozos de la oposición a la que cada vez se le da menos aire para minimizar papelones, se dirá mucho sobre Messi para evitar mucho sobre Macri y su procesamiento, se hablará de la justicia e injusticia, pero de los árbitros para evitar la de las Cámaras como tribunales de alzada, se dirá mucho del gol robado, para evitar hablar de los hijos apropiados, se dirá que la transmisión es de tal o cual manera, sin mencionar que, al menos en Argentina es para todos. Mucho ocurrirá durante el mundial. Porque mucho ocurre con los grandes acontecimientos. Se los usa para tapar.

Sea este el caso de Joaquín Morales Solá. Como columnista estrella del diario La Nación, el Joaquinito malo escribió una nota que imagino tranquilizó a las fieras y pretendió quedar al margen de los grandes festejos del Bicentenario: Esa obsesión por dividir y fracturar

Sinceramente recomiendo su lectura. En lo personal me quedé sin palabras un rato. No es que el malo de los Joaquinitos me sorprendiera con su discurso. No es que no esperara de él líneas semejantes. Creo que la seguidilla. El renglón tras renglón. El pensar que estuvo vomitando en su teclado. Que al terminar leyó y corrigió. Que tomó un café, prendió la televisión, observó a los presidentes latinoamericanos acompañando a Cristina Fernández frente al Cabildo. Que cambió de canal. Que apagó la televisión y salió al balcón de su casa (tendrá uno), tomó aire y se sentó, aun con café en la taza a releer su artículo. Que corrigió dos comas e infló el pecho por sus líneas. Que puso un disco de música clásica, tal vez a Mozart, apagó unas luces y aún con la ventana abierta pensó en la cara de algunos amigos al leer su columna al día siguiente.

Se rió. El articulo decía lo que tenía que decir. Decía, como solo su pluma puede, lo que tantos gritan con torpeza en las comidas a las que va. Tal vez Mozart fue su distracción. Se paró y bajó el volumen. No estaba Amadeus a la altura de su artículo. Terminó su taza y pensó en enviarlo primero al selecto grupoque lee su creación antes que el diario. Supo que este pertenecería a la breve lista que se leen impresos. Nadie debía leerlo antes. Lo leyó una vez más y volvió a corregirlo. Había escrito la pieza que todosquerían leer y el momento de publicarla era este. Al prender la televisión nuevamente encontró a la presidenta en un palco junto a los presidentes del continente en la mitad de la avenida Roque Saenz Peña. Se inquietó por el espectáculo que pasaban y se detuvo. Una mala escultura mostraba una gran Constitución Nacional, un conjunto de urnas y la balanza de la Justicia. Sintió vergüenza por el trato que se le daba a las instituciones y pensó modificar algunas líneas. Al minuto la escultura se prendió fuego: La Constitución Nacional prendida fuego!!! Pensó que eso era demasiado y que su artículo quedaría corto.

Habló con Nelson Castro que dormía la siesta. Recibió un llamado de un exaltado diputado nacional del PRO que le comentaba la escena. Lo tranquilizó: Federico, hablo con el canal y te llamo. Luego de dos o tres llamados supo de la referencia a los golpes de Estado. Ya habían pasado los combatientes deMalvinas y estaban terminando su actuación ante el Palco Oficial unas murgas. La Presidente bailaba en primer plano. Apagó la televisión y puso enviar.

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