De acuerdo con la Unión Civil

En estos días se está discutiendo en el Senado, y en el seno, de la Argentina la reforma al Código Civil en sus artículos respecto del matrimonio.

Legisladores de todas partes están argumentando mucho, poco y nada en uno y otro sentido. Pero debaten acaloradamente y eso ya es interesante, no solo que exista todos los días la necesidad de ‘plantar’ un móvil para cubrir en vivo una noticia en el Congreso, sino también que el debate se traslade a ‘la calle’ (generalización pariente de ‘la gente’, aunque tal vez más correcta), o incluso que tenga origen en la calle.

Como en casi toda discusión, uno es observador, partícipe, o fanático, pero siempre desde un lugar de pertenencia que lo sitúa frente al debate.

La discusión de hoy es el matrimonio gay -tal es el nombre que ‘la gente’ le dio en ‘la calle’-.

La palabra matrimonio recibió, como nunca, un sin fin de definiciones: desde el concepto madre-padre hasta la reserva religiosa que sobre el término hizo la Iglesia Católica.

Muchos legisladores no quieren quedar como obsoletos ni cerrados en sus ideas y se deshacen en elogios sobre los homosexuales (no escuché aun ninguno que agregara: “yo tengo un amigo gay”, pero estamos a poco de oírlo), a tal punto, que algunos deberían replantearse gustos e intereses, no sea cosa que se estén perdiendo de algo mejor.

Las obviedades del tema empiezan con “nadie está obligado a casarse” y terminan en “yo no soy quien para meterme en la vida privada del otro”. En el medio se cita la Constitución Nacional, el Código Civil, el Derecho Romano, la Biblia y al propio Dios, que nos hizo a los hombres de una manera y a las mujeres de otra con intensiones obvias y morfología acorde. A estos últimos les diría que hablaran con sus hijos o alquilaran una película XXX que seguro les cambia la vida y dejan de ver todo como TN.

Más allá de lo dicho, tengo ganas de votar, al menos virtualmente, en este debate: Estoy de acuerdo con la Unión Civil.

  • Estoy de acuerdo con modificar el Código Civil para que de ahora en adelante hable de personas, sin detalles sobre el género.
  • Estoy de acuerdo con que se legisle sobre la Unión Civil

La Unión Civil tiene que tener todos los derechos que son propios al matrimonio hoy vigente respecto de pensión, bienes gananciales, etcétera.

Considero que quien puede lo más, puede lo menos:

  • Si una persona física en este país puede adoptar un hijo y para este trámite nadie cuestiona sobre la vida sexual del adoptante, sobre todo considerando que los actos privados de los hombres y mujeres son eso, privados,
  • Si una puede, dos más.

Por lo dicho, creo que debe hablarse de Unión Civil y debe incluirse la adopción.

Por último, y no menos importante, deben los legisladores de este país, los habitantes con acceso a los medios de comunicación (periodistas, ricos o entrevistados) y la población en general (aunque si nadie los escucha, poco importa), tener muy presente que la Argentina es un país libre y que no discrimina, pues discriminar a otro es un delito.

Conclusión: Unión Civil para todos!!! Terminemos con palabras sectarias y reclamadas por minorías aun más sectarias como ‘matrimonio’. El Código Civil de la República Argentina deberá decir:

  • L@s argentin@s pueden juntarse y formar una familia,
  • L@s argentin@s pueden adoptar,
  • Cuando l@s argentin@s resuelvan constituirse en pareja legal, podrán hacerlo y se les reconocerán todos los derechos de herencia, pensión y aquellos referidos con los bienes obtenidos en sociedad.

Debatir sobre si debe o no aceptarse que un argentino se case con otro, es similar a debatir mañana sobre el permiso a casarse entre una morocha de un metro setenta y un morocho de un metro setenta y cinco.

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3 comentarios en “De acuerdo con la Unión Civil

  1. SOBRE EL MATRIMONIO IGUALITARIO Y EL DESVIO DE FONDOS PUBLICOS A LAS EMPRESAS PRIVADAS DE EDUCACION (ESCUELAS RELIGIOSAS)

    Finalmente la ley del matrimonio igualitario fue aprobada por los organos institucionales contemplados en nuestra Constitucion Nacional.

    Vale la pena remarcar que una vez mas, este avance de los derechos civiles se registra bajo la administracion nacional de un gobierno peronista.

    Las leyes civiles no son ambito ni orbita de ninguna organizacion religiosa y es una pena que la iglesia argentina en pleno siglo XXI aun no lo halla comprendido.

    Tampoco es comprensible que se deriven hacia las empresas privadas de educacion (que no son otra cosa que eso las denominadas escuelas privadas religiosas) fondos publicos del presupuesto nacional.

    Existiendo una educacion publica gratuita financiada por el Estado Nacional, los padres que deseen enviar a sus hijos a una escuela privada, deben pagar dicho costo con dinero de sus propios bolsillos, no del dinero proveniente del pago de los impuestos que abonan los contribuyentes.

  2. el matrimonio ya es civil, hace más de un siglo que dejó de ser sólo un sacramento cristiano

    entiendo lo que decís, pero hablar ahora de unión civil sólo tiene sentido para quienes quieren mantener la discriminación institucionalizada

    como sabrás, la unión civil que existe actualmente en CABA, es para todas las personas, más allá de su orientación sexual
    de hecho, la usan más lxs héterxs que lxs homosexuales

    sin embargo, no es una institución que haya modificado lo simbólico de nuestra sociedad: no creo que haya tenido impacto como para mermar la homofobia, algo que ciertamente tendrá la ley que habilite el matrimonio gay
    es por el efecto simbólico que se está luchando también
    saludos
    paula

  3. Desde el punto de vista de la técnica legislativa, todos sabemos lo que la palabra matrimonio designa, como conjunto de derechos y obligaciones a los que da lugar. Por eso, es necesario que a la union entre personas del mismo sexo también se la designe matrimonio, porque permite fácilmente distinguir a qué se está haciendo referencia.
    Por otra parte, distinguir entre matrimonio cuando se trata de personas de distinto sexo y unión civil cuando se refiere a personas del mismo sexo, equivale a una discriminación que no reconoce jutificación ninguna, cuando, como se propone, los derechos y obligaciones son los mismos. Hacer esa diferencia es igual a llamar hijos a los nacidos del matrimonio y adoptados a los que no lo son, o bien, distinguir entre hijos y entenados. De allí venimos, estamos tratando de mejorar.

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