Cambalache

El acto fue convocado por los padres del modelo diego rodríguez y de Matías Berardi
Marcha en reclamo de prisión perpetua
Los amigos y familiares de las víctimas de delitos se concentraron ayer en las inmediaciones de Casa Rosada. Pidieron justicia y mayor seguridad. Una madre fue abucheada cuando aclaró que no era una concentración en contra del gobierno.

Unas 3000 personas se reunieron anoche en Plaza de Mayo para reclamar justicia y seguridad. Los familiares de Matías Berardi y de Diego Rodríguez, ambos convocantes de la concentración, llegaron a Plaza de Mayo rodeados por los amigos de sus hijos. Entre los que acompañaban a la madre de Diego se destacaba un grupo de modelos que se reunió frente a un improvisado escenario. Los padres de Matías, de perfil más bajo y portando velas, aparecieron desde la Catedral, abrazados con los compañeros de colegio y del equipo de fútbol en el que jugaba el chico de 17 años asesinado luego de querer escapar de sus captores.

“Mati, nosotros no te olvidaremos en una semana, como los medios de comunicación”, decía una de las primeras pancartas que se ubicó en el centro de la plaza. Adelante, al frente de la concentración, un enjambre de fotos y banderas con nombres de víctimas de distintas violencias –desde gatillo fácil, accidentes de tránsito hasta robos– se mezclaban con las propagandas de Doufour en las que aparecía el modelo Diego Rodríguez antes de ser asesinado.

El tono de las consignas subió con el paso del tiempo. “Basta de muertes”, gritaba a las 19 una mujer de tapado verde, mientras mostraba la foto de uno de sus hijos. Media hora después, una mujer pidió lo contrario. “Hay que matarlos, hay que meter plomo”, gritó. Rodeada otras mujeres que coreaban insultos recibieron a Juan Carlos Blumberg con un aplauso y le franquearon el camino hasta el escenario. Allí, un grupo de familiares hablaba con los medios de comunicación, hasta que una de las amigas de Diego Rodríguez, entre lágrimas, acaparó la atención de las cámaras. “Hay que imponer la pena de muerte”, dijo, y desde abajo se multiplicaron las respuestas. “Maten a la yegua”, gritó un hombre. “Pásenlos a degüello”, respondió otro.

En el punto más álgido de los insultos la madre del modelo asesinado pidió un micrófono y llamó a la calma. “A los que nos acompañan: yo no pido pena de muerte, yo pido justicia”, dijo Matilde Rodríguez, y luego aclaró que no la suya no era “una marcha en contra el gobierno”. En ese momento, algunos manifestantes la abuchearon.

Debajo del escenario, atrás de las cámaras, una niña se estiraba para mostrar un corazón de telgopor ajado en el que escribió el nombre de su padre, Juan Alberto Bauche. “Lo mataron hace un año, a él y a mi sobrino”, aclaraba su madre, María Alejandra Galarza. “Somos del barrio Trujuy, en Moreno. Los mató el hijo de un abogado: como somos pobres no pudimos hacer nada”, decía la mujer. Pero casi nadie la escuchaba.

 

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